Page 380 - Guerrillas y montoneras durante la Independencia - Vol-6
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Volumen 6
Expedientes de informaciones de servicios
de mi amo, me entregó para que me quitasen la vida, me deba tener su hijo por
muerto que insiste en llevarme á su Hazienda, renovándome Vuestra Excelen-
cia la Carta de Libertad que me rompieron, con un seguro para poder trabajar
y subvenir á mis necesidades, y por tanto
A Vuestra Excelencia pido y suplico que tomando el resorte que tenga
á bien sobre las muchas personas que cito para que puedan informar sobre
mis servicios y padecimientos, se sirva darme la Carta de libertad y seguridad
que espero de la bondad y justificación de Vuestra Excelencia y con lo que
quedaré satisfecho de mis servicios y padecimientos, jurando no proceder con
malicia ni sorpresa á este Superior Govierno y para ello etcetera.
Hilario Pio (Rubricado)
(Al margen).
Lima Diciembre 10 de 1825.
Acredite lo que espone y se dará providencia.
Por Su Excelencia .
Salazar (Rubricado)
Excelentísimo Señor.
Me consta que a nuestra llegada a Pisco con la Expedición Liberta-
dora, el moreno Ilario Pino fue comicionado para conducir la Divicion que
marcho a la sierra al mando del Señor General Arenales, que despues sirbió de
espia sobre los enemigos desempeñando fielmente este encargo; por los demas
servicios que espone aunque no tengo una constancia cierta pero he tenido
noticias de ellos. Lima Diciembre 20 de 1825.
Excelentísimo Señor.
Cirilo Correa (Rubricado)
Excelentísimo Señor.
Me consta que el moreno Hilario Pió ha hecho muchos servicios im-
portantes, y arriesgados, por la Patria, andando con todos los que expresa,
de baqueano, y bombero, en los enemigos, para obserbar sus movimientos, y
llegar á saberlo con fixeza por su medio, y lleyando y trayendo corresponden-
cias de los Patriotas que debian servirnos, en los lugares que se hallaban po-
sesionados por los enemigos. Me consta también que con correspondencias,
lo tomaron preso los españoles, y que por milagro escapó la vida, sufriendo
extremados castigos, y malos tratos, y que siendo rescatado que el Señor La-
mar entregó el Castillo á nuestras armas, el Señor San Martin le mandó dar su
carta de libertad, siguiendo siempre sirviendo despues según, y como dice el
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