Page 398 - Guerrillas y montoneras durante la Independencia - Vol-6
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Volumen 6
                                                           Expedientes de informaciones de servicios
            y buen efecto: En el curso de estos años, y en la esperiencia que hé tenido del
            despotismo, y tiranía de los Españoles he conocido el horror, que se merece;
            y asi es que desde los primeros felices momentos en que empesó a resonar el
            clamor de la Patria por su libertad cuyo primer estandarte se lebantó en la ho-
            norable capital de Buenos Aires, mi corazon no ha respirado otro sentimiento,
            que el que inspira la noblesa de este proyecto.
                    La bariedad de sucesos, y las desgracias de nuestras armas en algunos
            encuentros, habían hecho cambiar á muchos del sentido de su opinion, eri-
            giendose en perseguidores, acusadores, y fiscales de sus mismos paisanos, y
            amigos; pero yo siempre impertérrito y constante he sido uno mismo en mi
            opinion y en mis acciones sin embargo del pocitivo riesgo, que ha corrido
            todo hombre amante de su pais. Proclamó Vuestra Excelencia desde Chile con
            anuncios de su benida: llegó a Pisco, desembarcó, y dió las primeras pruebas
            de su palabra. Aqui las vicicitudes del concepto, y de la decisión de los ánimos.
            No es de mi resorte ni de mis talentos el deslindar este quadro. La posteridad
            lo descubrirá en todo su fondo, para que se distinga el verdadero caracter del
            que apenas tiene asomos de apariencia. Mi objeto es manifestar á Vuestra Ex-
            celencia quien he sido, y quien soy en esta linea.
                    Mi constitución, y mi clase son un berdadero obstáculo para empresas
            grandes; pero sin embargo, en quanto cabe á mi esfera hé dado pruebas, que
            en mi concepto no pueden equivocarse. La obra de mi emigración, arrastró
            con mas de 160 hombres, y con 155 caballos, que se pastaban en la Hazienda
            de Monterico, como le consta á Don Inosente Zarate, que fué el que dirigió la
            empresa con este y otros auxilios; por cuyo motivo el Coronel Bonet dijo en el
            Parlamento. El picaro de muerto frió cometió ese exeso.
                    Antes de mi emigracion compré á mi costa ocho piesas corrientes de
            fuciles y carabinas, que entregué al Comandante Orrantia; y luego que llegué
            á Chacasana, formé una especie de Hospital en su galpón, para la curación
            de enfermos y heridos á quienes asistí con amor y acierto como es notorio, y
            especialmente á Don Isidoro del Villar, que me dió las gracias. Padecí por mi
            auciencia el robo de mis bienes, por mano de los godos, que me denuncia-
            ron. En Mollepanpa tomé armas contra el enemigo, que dijeron se acercaba, y
            pasé dos noches en bela como puede certificarlo dicho Comandante Orrantia.
            De que conduje 30 enfermos, á San Geronimo ,y ebité entre algunos de los
            cuerpos de las Montoneras un desastre sanguinario, por las diferiencias, que
            hubieron entre este y el Señor Nabajas.



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