Page 393 - Guerrillas y montoneras durante la Independencia - Vol-6
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Nueva Colección Documental de la Independencia del Perú
             Guerrillas y montoneras durante la Independencia
            y por otra parte obtenidos todos los adbitrios para poderme proporcionar mi
            subsistencia y el total restablecimiento de mi salud, me resolví a emigrar al
            Valle de Vito de la Montaña de Chanchamayo antes de perecer a las orillas
            del Rimac, precidio del Govierno de los Incas. Estando en aquel punto recivi
            el despacho corriente á foxas 7 de Comandante de aquella frontera por el Se-
            ñor Jeneral Prefecto y Comandante Jeneral del Departamento de Junin Don
            Francisco de Paula Otero. Alli he prestado nuebos servicios sin otra renta ni
            premios que el del sufrimiento.
                    Cansado de tanta peregrinacion determiné mi marcha á esta capital
            con el objeto de penetrar á Vuestra Excelencia de mis servicios que no han
            merecido el menor compensativo, antes por el contrario hé visto la absoluta
            desentendencia con que se han mirado los reclamos interpuestos á las anterio-
            res autoridades, hasta el extremo de abandonarseme y sepultarme para siem-
            pre en el olvido. Mi cituacion actual Señor Excelentísimo es tan lastimera que
            para referirla necesito rebestirme de otra clase de sentimientos que los que me
            animan. En el camino del Cerro de Pasco, he sido asaltado por una partida de
            malhechores los que no contentos con hayerme robado cuanto trahia, me de-
            jaron por muerto en el campo con los pies heridos del cuchillo de que hicieron
            uso para cortar la correa de las espuelas que se llevaron. En este estado, y en el
            de la ultima desnudes en que estoy, continué mi marcha a pié y descalzo á esta
            Ciudad, donde me hallo mendigando el pan de la piedad estraña.
                    Este intolerable presagio y los anteriores acontecimientos que he re-
            ferido, casi me precisan á detestar de una vida tan amarga y pesarosa: pero
            por otra parte me consuela el orisonte de la justicia que di-viso en la precente
            administración. Vuestra Excelencia es el padre de la Patria, y el que vela sobre
            la mejor suerte de sus hijos. Yo soy el mas desgraciado de todos, y por ello
            es que á Vuestra Excelencia dirijo mis clamores para que se digne poner el
            pronto remedio que demandan los males que me aflijen ordenando se me
            acuda con la gratificación de Junin y Ayacucho, á cuyas batallas tube (papel
            deteriorado) de presentarme sereno y emplear mi lanza sobre las huestes es-
            pañolas. El derecho que tengo á la indicada gratificación en la clase en que me
            corresponda, está comprobado por los informes corrientes en el de la materia;
            como igualmente no haver sido satisfecho de ella, siendo evidente que todos
            mis compañeros de armas han disfrutado de este beneficio, y que para los que
            no fueron conciderados en el millón de pesos por las vicicitudes y alterativas





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