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Nueva Colección Documental de la Independencia del Perú
Guerrillas y montoneras durante la Independencia
y por otra parte obtenidos todos los adbitrios para poderme proporcionar mi
subsistencia y el total restablecimiento de mi salud, me resolví a emigrar al
Valle de Vito de la Montaña de Chanchamayo antes de perecer a las orillas
del Rimac, precidio del Govierno de los Incas. Estando en aquel punto recivi
el despacho corriente á foxas 7 de Comandante de aquella frontera por el Se-
ñor Jeneral Prefecto y Comandante Jeneral del Departamento de Junin Don
Francisco de Paula Otero. Alli he prestado nuebos servicios sin otra renta ni
premios que el del sufrimiento.
Cansado de tanta peregrinacion determiné mi marcha á esta capital
con el objeto de penetrar á Vuestra Excelencia de mis servicios que no han
merecido el menor compensativo, antes por el contrario hé visto la absoluta
desentendencia con que se han mirado los reclamos interpuestos á las anterio-
res autoridades, hasta el extremo de abandonarseme y sepultarme para siem-
pre en el olvido. Mi cituacion actual Señor Excelentísimo es tan lastimera que
para referirla necesito rebestirme de otra clase de sentimientos que los que me
animan. En el camino del Cerro de Pasco, he sido asaltado por una partida de
malhechores los que no contentos con hayerme robado cuanto trahia, me de-
jaron por muerto en el campo con los pies heridos del cuchillo de que hicieron
uso para cortar la correa de las espuelas que se llevaron. En este estado, y en el
de la ultima desnudes en que estoy, continué mi marcha a pié y descalzo á esta
Ciudad, donde me hallo mendigando el pan de la piedad estraña.
Este intolerable presagio y los anteriores acontecimientos que he re-
ferido, casi me precisan á detestar de una vida tan amarga y pesarosa: pero
por otra parte me consuela el orisonte de la justicia que di-viso en la precente
administración. Vuestra Excelencia es el padre de la Patria, y el que vela sobre
la mejor suerte de sus hijos. Yo soy el mas desgraciado de todos, y por ello
es que á Vuestra Excelencia dirijo mis clamores para que se digne poner el
pronto remedio que demandan los males que me aflijen ordenando se me
acuda con la gratificación de Junin y Ayacucho, á cuyas batallas tube (papel
deteriorado) de presentarme sereno y emplear mi lanza sobre las huestes es-
pañolas. El derecho que tengo á la indicada gratificación en la clase en que me
corresponda, está comprobado por los informes corrientes en el de la materia;
como igualmente no haver sido satisfecho de ella, siendo evidente que todos
mis compañeros de armas han disfrutado de este beneficio, y que para los que
no fueron conciderados en el millón de pesos por las vicicitudes y alterativas
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