Page 520 - Guerrillas y montoneras durante la Independencia - Vol-6
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Volumen 6
Anexos de 1820-1825
otro por la escases de estos lugares; pero como digo, es tanto el entuciasmo de
estos fieles, que como sentidos de que no los admitiese se han comprometido
ha mantenerse por si, a fin de tener parte en el exterminio de los enemigos;
por lo que me veo en la presisa necesidad de ocurrir a la integridad de Vuestra
Señoría me haga el honor de remitirme (sino huviese obstáculo que lo impida)
cien fuciles, sinquenta tercerolas, y dose sables con sus respectibas fornituras,
un tambor, y corneta, un tercio de tabaco para oficiales y soldados, algunos
pares de sapatos, y una resma de papel, que en estos lugares absolutamente se
encuentra recurso, a mas de reses y algunas papas.
El capitan don Bernabe Mendoza y el teniente don Andrés Nabarro
condusen a los pricioneros, y en las mismas mulas podra venir el armamento
y demas especies que pido, como también algunas piesas de un genero aparen-
te para vestir a estos infelises que da compasion la desnudes en que se hallan.
Los dos primeros pricioneros que se hallan en la cabeza en la lista que incluio
tienen la recomendación de ser cuñados del infame Olivares, y el tercero uno
de los principales que ha propendido la destrucción de los Pueblos libres, este
y los principales vecinos de Guachos, pueblo revelde, que a pesar de aver cido
el primero que recivio el parte de mi victoria, y no sesar de invitarlos por
medio de oficios y proclamas, no ha ávido un solo hombre que se me haia
presentado.
En estos lugares tengo un sugeto nombrado Francisco Lovaton, que
anda con su partida de ciento y mas hombres: no ha ávido uno que desde el
instante que arribé a esta Provincia no me informasen de la infamia, con que
ha sacrificado los Pueblos, saqueado, y degollado hombres, mugeres, y criatu-
ras: por lo que me exforce en que se reuniese conmigo el dia de la acción: lo
verificó, aunque despues de pasada la refriega. En la noche, me dieron parte
(cosa de las siete) que la divicion de los infames e infidentes de Tantará se
hallaban cituados, a distancia de tres leguas de mi campamento: y como la
gente de dicho Lobaton estuviese descansada, resolví que en el acto marchase,
y asaltase a los Tantariños, y hubo el arrojo de pedirme permiso, para si entra-
ba en Tantará saquearlo a que le repuse con la maior sagacidad y prudencia,
todo aquello que estaba a mi alcance; pero como este, está viciado en el robo
y sacrificio de los indefensos pueblos, no solo saqueó al referido Tantará, sino
que tubo la infamia de llevarse en la noche veinti y tantas bestias entre mulas
y cavallos de mi tropa, y sin embargo de continuados oficios que le he dirigido
para que regrese, a cido impocible conseguirlo.
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