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Max Nicolini Del Castillo
SOBERANÍA
(DUTP) La soberanía, al decir de Jorge Jellinek (1978), nació como
categoría sociológica e histórica y con el tiempo se convirtió en concepto
polémico. En efecto, a finales de la Edad Media se entabló una feroz lucha
entre los reyes y los papas, cuyo fondo era definir a quien correspondía el
poder secular supremo. Así, la supremitas o super omnia, es decir, la
soberanía, en su carácter de poder supremo temporal, constituyó en aquella
época el objeto de una pugna de la que finalmente salieron victoriosos los
reyes. La Edad Media fue escenario de una diversificada poliarquía, la cual
implicaba un sistema de lealtades fundado en el vasallaje que partía desde
el Papa hasta el último de los señores feudales. Al reclamar con éxito para
sí el monopolio del poder político, con exclusión de poderes externos, ya
fueran de la Iglesia o del Imperio, los reyes hicieron soberano a su Estado y
ellos mismos quedaron investidos de la cualidad de soberanos; a partir de
entonces se ubica históricamente el nacimiento de Estado Moderno, el cual
implica la desaparición gradual de la poliarquía medieval y el nacimiento
de la auténtica monarquía, la que se consolidaría como absoluta en el siglo
XVI. Para complementar este proceso, los reyes sometieron en el interior
del territorio de su Estado a los señores feudales que le disputaban su
autoridad, culminando de esta manera la centralización y unicidad del
poder del monarca.
La lucha política, tanto diplomática como bélica, en la que al lado de
intrigas palaciegas se produjeron horrores sangrientos como la Noche de
San Bartolomé, no se dio al margen de disputas ideológicas, en las que
destacan corrientes identificadas con uno u otro bando, encabezadas en su
momento culminante por los partidarios del Papa Bonifacio VIII (papistas)
y por los del rey francés Felipe IV el Hermoso (monarcómacos). A partir
de entonces la soberanía pasó a formar parte fundamental de la filosofía
política y de la preocupación de los juristas, dándose con ello lugar al
nacimiento de múltiples posiciones intelectuales sobre el carácter,
naturaleza y alcances políticos y jurídicos del concepto. El primer gran
sistematizador del concepto de soberanía fue el hugonote francés Juan
Bodino, quien en su magna obra “Los Seis Libros de la República”, la
define como el poder absoluto y perpetuo de un príncipe, en la que el
carácter absoluto hace de la autoridad del rey la instancia superior
irresistible, a la que deben someterse todas las demás. Esta summa potestas,
además, goza de la cualidad de la permanencia, pues ningún poder que no
sea perpetuo tiene naturaleza soberana. De allí, la certera observación de
Bobbio consistente en que la legitimidad del poder soberano se deba a su
capacidad de permanecer y que, por lo contrario, el poderío de una gavilla
de bandoleros carezca de legitimidad y, por ende, de soberanía, no por no
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