 |
El Virrey Francisco Toledo en cuyo
gobierno se ordenó el traslado de la Universidad de San Marcos
al antiguo local de las mestizas en San Juan de la Penitencia.
|
|
Luego de la traza urbana de Lima, realizada en los primeros
años de la Colonia, se dispuso la existencia de una pequeña
plazuela de planta trapezoidal, conocida como la plaza del Estanque, lugar
hoy conocido como la plaza Bolívar. Al este de esta plaza, en los
terrenos hoy pertenecientes al Congreso de la República, existía
una casa de recogimiento para jóvenes mestizas, hijas de conquistadores
en esta ciudad, conocida con el nombre de San Juan de la Penitencia, la
cual fue fundada en 1550.
Los objetivos iniciales de esta institución,
consistieron en brindar ayuda y protección a las jóvenes
mujeres descendientes de conquistadores que se encontraran en desamparo,
principalmente en atención a su origen y como un reconocimiento
a la labor de los conquistadores de esta tierra, pues debido a los problemas
suscitados por las continuas guerras civiles que sufrió el Perú
por más de veinte años, habían terminado por dejar
en la pobreza y la orfandad a algunas de las familias mestizas de estos
españoles. Las pocas referencias existentes sobre esta institución
indican que esta poseía grandes espacios de terreno, dado que además
de los ambientes propios para el alojamiento de las jóvenes mestizas,
así como de sus custodias y tutoras, poseían huertas y corrales
inmediatos a estos ambientes.
El Virrey Andrés Hurtado de Mendoza, Marqués
de Cañete, en una carta dirigida a su Majestad el 15 de septiembre
de 1556, llegaba a precisar con respecto a la fundación y funcionamiento
de la casa de recogimiento en Lima que:
"En este reino hay cantidad de mestizas, de ellas, hijas de
conquistadores y otras de pobladores, que han muerto, algunos de ellos,
en servicio de Vuestra Majestad, que, con haberles faltado sus padres,
han padecido y padecen necesidad, así de bienes como de enseñamiento
de buenas costumbres y recogimiento, y, para que en estas se recojan
y otras doncellas pobres que, de cada día, se ofrecen venir de
España, he ordenado que en esta ciudad de Los Reyes se funde
una casa de recogimiento para ellas, intitulada "San Juan de la Penitencia",
la cual, para su fundación, tiene solares y chácaras y
algún ganado y servicio de negros, y mandas que algunas personas
han hecho para esta obra, lo cual he mandado recoger, para que se junte,
y, demás de esto, para ayuda al edificio, le libré en
tributos vacos, mil y quinientos pesos y mil pesos, cada año,
de renta en ellos, hasta que otra cosa Vuestra Majestad en ello provea,
y, por la buena relación y vida de doña Catalina de Arguelles,
viuda, mujer, que fue, del licenciado Cepeda, se le ha dado a cargo
esta casa, para que esté dentro en ella e imponga de buenas costumbres
a las que allí entraren, y así se remediarán muchas
huérfanas y se sacarán de allí para casar, y tenga
Vuestra Majestad por cierto que esto es una obra y limosna muy grande,
y que, siendo Vuestra Majestad servido, habrá menester cinco
o seis mil pesos de renta en lo mismo".
(Archivo General de Indias. Lima, 28 A. En Eguiguren:1951.II)
Posteriormente en 1576, según el Virrey Francisco
Toledo, los objetivos al crear esta institución fueron paulatinamente
decayendo, haciéndose incluso dificultoso el sostenimiento de esta
casa de recogimiento debido a que los fondos ahí asignados fueron
suspendidos. Decía al respecto el Virrey Toledo, en los títulos
de provisión de la Universidad de San Marcos :
"...y que el efecto para que se fundó la dicha casa no se
ha conseguido, porque lo presente no hay sino dos o tres mestizas a
quienes se puede dar remedio (...) y por la brevedad de mi partida,
se suspendió y se quitó después por ejecutoria
real del Consejo la poca renta que estaba aplicada para la dicha casa,
quedando las dichas mestizas sin ninguna y con mayor libertad para poderlas
tener con la decencia que convenía, sin embargo de haberlas tenido
a cargo de personas principales y de confianza; y así mismo,
por el grande inconveniente que ha sido haberse dado ocasión
con la dicha casa a que las mujeres que tenían diferencias con
sus maridos, con facilidad iban y han ido y están en las dichas
casas y eran recibidas en ellas, sin otro mandato ni autoridad de justicia
ni superior...". (en Cobo [1639] 1882: 238)
Hacia 1576 esta institución se encontraba
prácticamente extinguida; por ello la propiedad fue puesta en remate,
siendo adquirida a nombre de los fundadores por el reverendo Francisco
de Berríos en 2,800 pesos. Por aquellos años, la Universidad
de San Marcos, requería de un nuevo local, por la estrechez e incomodidad
del local original de su fundación. Por estas razones el Virrey
Toledo expidió una provisión el 3 de Octubre de 1576, por
la cual el Rector de la Universidad, Don Marcos de Lucio, entraba en posesión
(Valcárcel 1968).
En la "Estadística Histórica del Departamento
de Lima" de Córdova y Urrutia, se indica escuetamente sobre
el cambio de destino de esta institución, señalando que:
"Deseando los doctores dar a la Universidad local mas propio
y decente, tomaron el que, con el nombre de san Juan de la Penitencia,
ocupaba el Gimnasio o recogimiento de mestizas hijas de conquistadores
dando a doña Constanza de la Vega administradora de él,
dos mil pesos como compensativo de la dejación que hacían;
al cual se trasladaron en 1576..." (1838:48)
La traslación de la Universidad a este local sin
embargo, no fue inmediata debido a la solicitud que habían hecho
las madres tutoras de esta casa de recogimiento al mismo Rey, con el objeto
de fundar ahí un monasterio de monjas, aun antes de conocerse la
decisión del Virrey y de los Doctores de San Marcos para adquirir
dicho local. Fue necesario por ello, esperar el arribo de la flota del
mar del sur que trajera noticias al respecto de este petitorio. En los
títulos de la Universidad del 3 de octubre de 1576, consta este
hecho reseñado por el propio Virrey Toledo, donde señalaba:
"...y por que tengo relación que de la dicha casa se
ha enviado a pedir a su Majestad para fundar un Monasterio de monjas
de ella, y se aguarda respuesta en esta primera flota, mando que hasta
tanto sea venida la flota y reciban en esta ciudad los despachos de
su Majestad y se vea lo que sobre ello es servido despachar, que no
se pueda edificar en la dicha casa, ni derribar nada de lo hecho, sino
que como está al presente se esté el edificio de ella,
y que si venida la flota su Majestad no hiciere merced de la dicha casa
para el Monasterio, pueda el dicho Rector y los que le sucedieren edificar
las escuelas y hacer de la dicha casa lo que parea ellas mas conviniere,
con tanto que fuera la Universidad hubiere dado y prometido a la administración
de la dicha casa y mozas mestizas, lo cumpla y satisfaga a las personas
que hubieren de fundar el dicho Monasterio, y no de otra manera...".
( en Cobo [1639] 1882: 240)
|