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Foto de la plaza Bolívar
hacia la segunda mitad del siglo XIX, obsérvese la fachada
barroca de la iglesia de la Caridad.(Archivo Gunther)
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Impreso del Mercurio Peruano N.8
1791
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Pórtico de ingreso al Colegio de la Caridad
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Pequeño baúl colonial forrado en cuero (Colección
particular)
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Pequeño baúl colonial forrado en cuero (Colección
particular)
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La Hermandad de la Caridad fue una de las instituciones
de mayor prestigio durante la Colonia, gozando de gran respeto entre la
población limeña, dado el celo y responsabilidad en el cumplimiento de
las obras de bien social que se habían encomendado los hermanos pertenecientes
a esta orden. Gracias a su entusiasta y desinteresada labor, fue posible
fundar el Hospital y el Colegio de la Caridad, que durante los años de
su existencia prestaron innumerables servicios a la población mas necesitada
de la ciudad. Esta Hermandad, además de realizar varias obras pías en
la ciudad, como la asistencia a los desvalidos o pobres mendigantes, logró
edificar la pequeña pero bella Iglesia de la Caridad, llegando a ser esta
iglesia una de las mas concurridas entre la sociedad limeña. La ubicación
de estos edificios estuvo en la plaza de la Inquisición, ocupando siempre
el área sur de la manzana que se distribuía hacia el este de la plaza,
contiguo con la Real Universidad de San Marcos.
El Hospital de la Caridad
Contiguo a la casa de recogimiento de San Juan de la
Penitencia, hacia el lado Sur-Este de la plaza, fue instalado el Hospital
de San Cosme y San Damián a cargo de la hermandad de la Caridad, razón
por la cual fue mas comúnmente conocido con el nombre del Hospital de
la Caridad o mas propiamente como Hospital de Santa Maria de la Caridad.
Esta hermandad fue fundada hacia 1559 y tenía por objeto la noble tarea
de mantener en funcionamiento al Hospital y así poder curar a mujeres
pobres enfermas, tanto españolas como inicialmente a mestizas, mulatas
y aún negras congas, además de recoger también a doncellas mestizas que
coadyuvasen y sirviesen en esta labor a cambio de la asistencia que les
brindaba la propia hermandad.
Además de estas labores en el Hospital y en la Iglesia, la Hermandad también
acostumbraba realizar otras obras de caridad cristiana, como acompañar
a los ajusticiados hasta el lugar del suplicio; dar sepultura a los huesos
de los ajusticiados que están por los caminos y repartir limosna todos
los Domingos a los pobres vergonzantes de la ciudad. En un posterior momento
la hermandad además brindó su apoyo a la fundación y mantenimiento del
Colegio de la Caridad, que funcionó anexo al establecimiento original
en la plaza de la Inquisición. (Cobo,1639 ; Hesperióphylo,1791)
De acuerdo con el Padre Bernabé Cobo, gran cronista de la época, la hermandad
de la Caridad contó en sus inicios con veinticuatro hermanos dedicados
al bien y socorro de los pobres, así como a la realización de obras pías
La fundación de la hermandad fue autorizada por el propio Arzobispo de
Lima, don Jerónimo de Loayza. Siempre según Cobo, fueron en un principio
tres insignes personas que dieron la iniciativa para la creación de esta
institución, a saber don Pedro Alonso de Paredes, originario de la ciudad
de Toledo, otro apellidado Gonzalo López de la ciudad de Trujillo en España
y don Diego de Guzmán. Estas tres personas, motivadas por la terrible
epidemia que azotó Lima en 1559, donde murieron mucho pobres y desvalidos
de la ciudad, se determinaron a brindarles cura y asistencia material
como viva expresión de la caridad cristiana. De esta manera, comunicaron
sus intenciones al padre Fray Ambrosio Guerra, quien luego de alabarlos
por su generoso gesto, comunicó esta motivación al Arzobispo Loayza para
su aprobación final.
El escritor del Mercurio Peruano José Rossi Rubí, de seudónimo Hesperióphylo,
quien publicó en 1791 la "Historia de la Hermandad y Hospital de la Caridad",
también señalaba igual origen para esta institución, agregando que estos
tres fundadores de la Hermandad, "..eran caballeros de primera distinción,
de nobilísimo linaje y lo que es mas, animados por un mismo espíritu de
humanidad y de religión.". De acuerdo con este cronista:
"Este piadoso Triunvirato vinculado por el deseo ardiente de socorrer
a sus semejantes, y no por la furiosa ambición de dominarlos, trazó
su Código de constituciones, que se embió al Rey, y al Sumo Pontífice
para merecer las Bulas de aprobación, y las Reales Cédulas de amparo
que necesitaba esa Sociedad en sus principios. En el año de 1562, se
eligió por primer Mayordomo al enunciado Don Alonso(de Paredes), y se
radicó la Hermandad en la Iglesia Catedral." (Hesperióphylo,1791:11)
El nombre dado en un principio a la hermandad, fue el
de la Misericordia; sin embargo ya existiendo otra Hermandad conocida
como de la Caridad, fueron ambas unidas a iniciativa del Arzobispo Fray
Gregorio de Loayza, denominándosele a esta unión como la Hermandad de
la Caridad y de la Misericordia; aunque con el tiempo solo se le vendría
a conocer solamente como de la Caridad.
Señalaba el Padre Cobo que luego de la aprobación
de esta Sociedad caritativa:
"Fundaron su hospital en la plazuela que llaman de la Inquisición,
al principio no tan suntuoso ni con las divisiones y apartamientos que
ahora tiene; su sitio coge casi una cuadra, y desde el año de 1610 hasta
el de 1614 se reedificó todo como ahora está, excepto la Iglesia, que
es la antigua, y se gastaron en el edificio mas de cuarenta mil pesos.
Tiene su portería siempre cerrada, con su portera, con tanta clausura
como las de los conventos de Monjas, un buen patio cerrado de corredores,
dos salas bien capaces que sirven de enfermería, con altar en el ángulo
donde se juntan las dos piezas, para que desde sus camas puedan oír
misa los enfermos: todas las oficinas necesarias, muy grande con comodidad
de vivienda para la gente que lo administra y sirvientas y otros muchos
aposentos para que puedan vivir cómodamente algunas mujeres de la ciudad,
que por ausencias de sus maridos y padres quieren recogerse en esta
casa para mayor quietud y seguridad de sus personas.." Cobo,(1639)1882:312
Al parecer, los terrenos donde se asentó este hospital,
fueron inicialmente de propiedad de Doña Ana Rodríguez de Solórzano, pues
así lo indica Córdova y Urrutia, quien al referirse a algunos pormenores
sobre el inicio de esta noble institución, señalaba que fue:
" Don Pedro Alonzo Paredes quien erigió en 1559 una hermandad para
asistir en sus casas a los que morían destituidos de todo auxilio, la
cual se aprobó y agregó a la hermandad de la Caridad que se había fundado
en 1552. Así permaneció hasta que doña Ana Rodríguez de Solórzano donó
a dicha hermandad unas casas que poseía, en donde se estableció en 1562
el hospital con el título de Nuestra Señora de la caridad para mujeres
españolas." (1839:53)
Este hecho es también señalado por el cronista de esta institución, pues
decía a la letra, que luego de ser fundada la Hermandad y aprobadas sus
Constituciones:
"El público aplaudió desde luego este establecimiento caritativo,
y concurrió a consolidarlo con sus voluntarias erogaciones. Doña Ana
de Solórzano, viuda rica y virtuosa hizo donación a la Hermandad de
unas casas que poseía en esta ciudad para Hospicio de mugeres pobres
enfermas, y Colegio de educación para doncellas desvalidas, siendo ella
la primera Abadesa, que presidió a la verificación de ambos fines. En
esta posesión se fundó el Hospital (de la Caridad)." ( Hesperióphylo,1791:11)
Sería interesante establecer con precisión, las verdaderas características
de la propiedad de doña Ana de Solórzano, con el propósito de remontarnos
a los orígenes de la posesión misma de los terrenos indicados y que sirvieron
para la fundación del Hospital de la Caridad, así como de la Iglesia y
del Colegio del mismo nombre. Quizás una revisión minuciosa de los protocolos
notariales del siglo XVI o testamentos de aquella época podrían darnos
mas detalles. Es también conveniente investigar en torno a la figura de
esta noble benefactora Ana de Solórzano, pues gracias a ella es que fue
posible el progreso de estas instituciones
La importancia del Hospital de la Caridad durante la vigencia de la Colonia
en el Perú, fue fundamental para la ciudad de Lima, pues cumplió un rol
importantísimo en la atención médica de la ciudad, especialmente para
las mujeres pobres españolas. Su importancia se refleja en que el propio
Rey de España, fue Patrono del Hospital y de la Hermandad, contándose
con varios Virreyes, como el Marques de Mansera como hermanos del Hospital.
Según Hesperióphylo " los Papas lo han enriquecido con muchas Indulgencias
y Jubileos, y entre otros con el de las Quarenta Horas. El primero de
esta especie que hubo en la ciudad fue concedido a este Hospital, así
como el mismo era el único que en aquella época había en el Reyno para
mugeres pobres." (Ob.cit.)
Algunos detalles de su funcionamiento pueden ser apreciados en las Memorias
del Virrey Francisco Gil de Taboada, donde destacaba varios elementos
concernientes al Real Hospital de Santa María de la Caridad y Misericordia,
según un decreto promulgado por el propio Virrey con fecha de 13 de diciembre
de 1795. Allí se indica que el cargo de mayordomo de este Hospital, era
ejercido en aquel entonces por el Doctor Don Francisco de Calatayud y
Borda, Caballero profeso de la Orden de Santiago. En este mismo documento
también se indicaba:
"..... que se haga comparecer en la sala de Diputación al enfermero
Matheo Molina, y se le intime la separación de su cargo sin que se le
permita entrada en el hospital, y que acompañada de uno de los diputados
que irán nombrados, entregue los quadernillos o libros de entrada y
salida de las enfermas de paga, y el dinero que existiere en su poder,
con los demás documentos relativos a este asunto, sin que en lo futuro
sirva hombre la enfermería, sino muger, como ha sido costumbre" ( 1859:
45).
Resulta interesante también conocer en este mismo documento, varias disposiciones
inherentes al manejo y administración del hospital como por ejemplo que
el número de hermanos a cargo del local era en aquel entonces insuficiente,
por lo que el Virrey autorizó que se pudieran nombrar hasta 40 Hermanos,
entre "los sugetos de primera nobleza, (o que ) sean a lo menos de honrado
nacimiento y de la mejor nota en el publico". Además quedó establecido
en este decreto que:
"..... se sienten (en los libros) las ropas que se remiten al hospital,
que no sean de contagio, pues estas se han de quemar, sin reservarlas,
a presencia del diputado, por el peligro que puede resultar de lo contrario,
executandose lo mismo con los muebles, que se quebraran y sirvan de
leña en la cocina, y las ropas que se venden por la ropería, que son
de las enfermas que fallecen, sean con interbención del diputado, quien
pondrá el precio para evitar todo fraude, con la precisa calidad que
si la ropera faltase a lo ordenado sea separada en el día .... Encargo,
a dichos diputados, pongan el mas atento cuidado en que las pobres enfermas
sean bien asistidas, así en el alimento que sea bien substancioso y
condimentado, como en que las medicinas sean a tiempo, sin que haya
la más leve omisión por los sirvientes, quienes entre si guardaran urbanidad
y buen exemplo, y que en adelante no se admita a ninguna que tenga hijas,
aunque se diga que las tendrán fuera, por las perniciosas consecuencias
que se originan de este peligroso permiso". (1859:46-47).
En la época de la independencia, se consigna como personal del Hospital
de Santa Maria de la Caridad al Mayordomo a don Bernabé Dobolo, los capellanes
don Ignacio Morales y don José Garcés, al padre Fray Juan Salazar, al
médico don José Peste y al cirujano don José Ávila, además de 31 empleados
y sirvientes subalternos. Se indicaba también que gozaba de una renta
anual 25,822 pesos, pero que esta se había reducido por consecuencia de
la guerra a menos de los dos tercios (de la Puente,1976).
Efectivamente durante el funcionamiento del Congreso Constituyente de
1823, en la sesión del 27 de mayo, "Se leyó la petición del español don
Bernardo Dobolo, mayordomo del Hospital de Santa María de la Caridad,
sobre que se le pagué por la Cámara de Comercio los réditos adeudados
hasta la fecha del ingente capital impuesto sobre sus fundos, pertenecientes
a varias imposiciones que se han hecho en favor de dicho hospital y enfermería,
en consideración a las grandes escaseses que sufre por el notorio atraso
de sus entradas y considerable aumento de enfermas. Se mandó pasar a la
Comisión de Hospitales".(en: Ayllón, 2001Ms)
Este hecho de particular importancia por la vecindad de ambas instituciones,
es atendido posteriormente por el propio Congreso Constituyente, pues
en la sesión del 29 de octubre de 1823: "Se leyó el dictamen de la Comisión
de Hospitales sobre el estado miserable en que se halla el de la Caridad
según lo expone su mayordomo don Bernardo Dobolo; opinaba se remitiese
al Presidente de la República la representación de Dobolo para que nombrase
una persona piadosa y de conocimientos que proveyese de remedio a los
males que padecen esas infelices enfermas, cuyos fondos aun no bastan
para sus mas precisas necesidades. Y que en atención a los méritos y sacrificios
de Dobolo hechos en servicio del hospital, se le admita la renuncia y
se le premie como corresponde. El Congreso aprobó la primera parte, y
en cuanto a la segunda acordó que quedaba a cargo del Presidente de la
República admitir la renuncia a Dobolo, teniendo presente los méritos
de este". (en: Pons Muzzo,1974).
Hacia 1839, refiere Córdova y Urrutia, el hospital de la Caridad, estaba
reservado exclusivamente para mujeres contando con once salas y ciento
noventa y seis camas. (ob.cit:53)
Puede decirse que este antiguo establecimiento hospitalario, concluye
sus actividades hacia 1840, cuando en un Decreto fechado el 14 de noviembre,
se decide unirlo con el de Santa Ana, que durante la Colonia funcionó
solo como hospital de indígenas, convirtiéndolo durante la República en
general.
El Colegio de la Caridad
Dado que al principio los hermanos de la caridad recogían solo jóvenes
mestizas, con el paso de los años también comenzaron a albergar doncellas
pobres españolas, por lo cual fue luego creído mas conveniente mantenerlas
por separado en unos ambientes aparte del hospital pero inmediatamente
contiguos con la iglesia. Por ello se fundó el Colegio de la Caridad en
el año de 1614, donde solo fueron recibidas las doncellas españolas, pero
que incluso debían de ser hijas legítimas de padres honrados y en edades
comprendidas entre los ocho y los doce años. El régimen de este colegio
fue muy estricto, comparándose solo con el de las monjas de clausura.
De acuerdo con Cobo, en su "Historia de la Fundación de Lima":
"De las doncellas Españolas que vivían dentro del hospital se ha
hecho separación, por haberse hallado ser así mas conveniente para ellas,
y se ha labrado en el mismo sitio un cuarto aparte, distinto y separado
del hospital con nombre de colegio, donde viven recogidas las sobredichas
doncellas...son instruidas e ejercicios de virtud y caseros, para que
sepan de todo. Tienen su coro con reja que sale a la Iglesia, donde
oyen misa todos los días y rezan el oficio de Nuestra Señora. Tienen
también su sala de labor donde se ocupan sus horas, enfermería, refitorio,
dormitorio, con las demás oficinas que tiene un Monasterio. Fundose
este colegio separado y en la forma que hoy tiene, el año de mil seiscientos
catorce siendo mayordomo de la caridad Pedro Gonzales Refolio, y para
darle principio contribuyeron los hermanos de la caridad con seis mil
pesos que pusieron de sus bolsas...La primera dama que tuvo el gobierno
del colegio fue una Señora principal y devota llamada Doña Isabel de
Porras. Sustenta la hermandad en este colegio de quince a veinte doncellas
y cuando las casa dá de dote a cada una seiscientos pesos y a la que
quiere ser Monja toda la limosna. Admítese también otras doncellas,
que sus padres ponen en él para que se críen con enseñanza y clausura,
y para su sustento, dan para cada una ciento cincuenta pesos cada año,
y estas que se reciben por paga pasan por la regla que las primeras,
que han de ser de la misma edad y calidades." Cobo,(1639)1882:314
Según el historiador Teodoro Hampe, fue el hermano veinticuatro Miguel
Ochoa, quien al morir instituyó en su testamento la fundación del Colegio
de la Caridad. El cabildo para la fundación del Colegio se llevó a cabo
el 26 de Julio de 1614, bajo la supervisión del padre Diego Liernes, quien
había quedado como albacea del testamento de Don Miguel Ochoa. Este se
fundó contiguo con en el edificio donde funcionaba la antigua casa del
Hospital de la Caridad, luego se procedió a tomar posesión de la casa,
ordenándola bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción. (Hampe,Ms.2001)
Hacia 1791, el escritor José Rossi, (Hesperióphylo,1791:12), indicaba
en su crónica sobre el Hospital de la Caridad que:
"El Colegio de la Caridad que originalmente depende del mismo instituto,
corre baxo la dirección de una Abadesa y de un Mayordomo, que cuida
de sus pertenencias, con separación del otro privativamente encargado
del Hospital. En este Colegio se educan actualmente 18 Niñas, como Colegialas
de dotación, y un número determinado, cuyo mantenimiento y crianza queda
a cargo del mismo; y aun que también se reciben de casa particulares
otras educandas, el estado y circunstancias de estas no son de la incumbencia
del Colegio, siéndolo solo su educación mientras lo frecuentan."
El Colegio de la Caridad, puede considerarse extinto hacia 1846, cuando
en un decreto del 15 de julio, se instituye el nuevo colegio de Santa
Cruz de Atocha, ubicado en el local del antiguo Monasterio de Santa Teresa
y destinado a la enseñanza de las niñas expósitas. Su administración quedó
a cargo de la Beneficencia de Lima. De acuerdo con este decreto, las rentas
del Colegio de la Caridad, así como las becas ya establecidas para las
colegialas de este, serían destinadas al colegio de Santa Cruz.
La Iglesia de Nuestra Señora de la Caridad
No conocemos la fecha exacta de la construcción de la Iglesia de la Caridad,
aunque por ser esta anexa al hospital mismo, debió corresponder su edificación
a la época de construcción del hospital, esto es alrededor de 1562. La
Iglesia se ubicaba en la esquina sur del complejo de la Caridad, con su
frontis en dirección de la plaza de la Inquisición. El Padre Cobo indicaba
hacia comienzos del siglo XVII, que la iglesia era la antigua, pues el
hospital había sido reedificado, señalando además que:
"La Iglesia cae en la esquina de la cuadra, tiene dos puertas, es
capaz y bien labrada, cubierta de madera y con buen adorno de ornamentos
donde se celebran sus fiestas con mucha autoridad y concurso del pueblo."
. Cobo,(1639)1882:314
Al parecer la festividad principal guardada por los hermanos de la Caridad,
era el día de la Asunción de Nuestra Señora, día en que incluso se acostumbraba
realizar en sus primeros años una procesión hacia la Iglesia Mayor de
Lima, para que las doncellas españolas pobres que albergaba la hermandad,
obtuvieran su dote de matrimonio entre las personas honradas que las quisieran
tomar como ahijadas. (Cobo, ob.cit)
El padre Lizárraga en su "Descripción del Perú" (1605) apuntaba que:
"La cofradía de la Caridad es rica; tiene una casa de recogimiento
del mismo nombre, donde se recogen algunas doncellas pobres debajo del
gobierno de una matrona honrada y buena cristiana y se les provee de
lo necesario. El día de la Asumpción de Nuestra Señora sacan desta casa
seis doncellas y las traen en procesión a la iglesia mayor, y aqueste
mismo día se les dan maridos y su dote señalado."
Durante la Colonia, el desenvolvimiento de la Iglesia de Nuestra Señora
de la Caridad, estuvo íntimamente ligado con el funcionamiento del Hospital
de la Caridad. En el decreto del 13 de diciembre de 1795 firmado por el
Virrey Gil de Taboada se señala que en:
" ..... lo respectivo a las entradas de Iglesia, en cuyo ajuste
intervendrá el diputado de semana con el capellán o persona que corriere
en ello, sentándose la partida con deducción de gastos, y lo que quedare
liquido a la casa, firmándose por ambos, como igualmente los otros gastos
que costeare el hospital para el aseo y culto .... Últimamente ordeno
y mando que el capellán de semana asista con frecuencia a la enfermería,
y con el traje que corresponda a su estado, exhortando caritativamente
a las próximas a su fallecimiento a la conformidad, explicándoles el
terrible paso a la eternidad, sin que tenga parte ni intervención en
que se varíen las medicinas que ordenare el medico y cirujano, ni que
se deje de poner el Santo Christo quando estos lo manden; y en su semana
no salga del hospital con ningún pretexto, sin que en esto haya dispensa,
lo que será responsable en su conciencia el diputado de semana" (1859:
47).
Por la imagen de esta Iglesia, perdurada en los grabados y óleos de los
pintores románticos de la primera mitad del siglo XIX y una fotografía
del archivo Gunther, es posible apreciar que el estilo arquitectónico
del frontis de la misma, se encuentra bajo la influencia del barroco.
Hacia finales del siglo XIX, la hermosa fachada de la Iglesia, es sustituida
por otra de línea mas simple y mucho menos recargada de ornamentaciones
arquitectónicas, denotando una clara influencia neoclásica tardía.
De acuerdo con una pequeña descripción de Middendorf (1893:195), quien
la conoció hacia finales del siglo XIX, indicaba a "La pequeña iglesia
(de la Caridad), renovada recientemente, y de aspecto limpio se encuentra
en el lado superior de la Plaza de la Constitución, que por el monumento
allí erigido, se llama también Plaza Bolívar"
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