Departamento de Transcripciones

CONGRESO DE LA REPÚBLICA

PRIMERA LEGISLATURA ORDINARIA DE 2001

COMISIÓN DE CONSTITUCIÓN, REGLAMENTO Y ACUSACIONES CONSTITUCIONALES

GRUPO DE TRABAJO:

REFORMA CONSTITUCIONAL

MARTES 29 DE ENERO DE 2002

PRESIDENCIA DEL SEÑOR HENRY PEASE GARCÍA

—A las 17 horas y 30 minutos se inicia la sesión.

El señor PRESIDENTE.— Vamos a empezar la sesión, aunque tenemos escasos congresistas, que supongo que como hemos estado en Comisión Permanente —también en la mañana— se ha cruzado con algo más.

Valentín, llamó, está atracado todavía, pero ya está en el centro, ya debe estar por llegar.

Ya tenemos fecha de instalación de casi todos los grupos: el 31 se instala el 01, o sea Derechos de Personas; mañana se instala el de Gobierno y Congreso, a las diez; Sistema Electoral es el jueves a las 10; ya se instaló —llevando la delantera— el de Administración de Justicia, que dicho sea de paso, es aquél en que los invitados han aceptado más rápidamente, porque tenemos muchos que no han confirmado. Por ejemplo, han recibido la carta y han aceptado y confirmado en Régimen Económico: Ferrero, Aramayo, (ininteligible) todos los demás, estamos llamando, preguntando. Personas que han aceptado y confirmado: Abad, Blancas, Lobatón, Pérez, Sánchez Cerro, Aníbal Torres, Iván Bazán. Todas los demás están por confirmar, en Derechos de la Persona. Se ha ido llamando, incluso a ver si confirmaban, y todavía no hay confirmación de García Belaunde, Fernando Sesarego, Rocío Villanueva. Jorge Power, claro, sí, pero él ha pedido estar en el grupo tres, en el grupo donde estoy yo. Carlos Abad, Samuel Abad, Carlos Blancas, David Lobatón, José Luis Pérez, Sánchez Cerro, Aníbal Torres, Iván Bazán. Por confirmar: García Belaunde, Fernando Sesarego, Rocío Villanueva, Julio Ortecho, Sigisfredo Orbegozo, Patrón, Ricardo Morales. Sí, pero yo he pedido a Fernando que les haga. Creo que está acá, pero no ha confirmado, Javier Ríos, pero no ha confirmado...

El señor LANDA.— Uno de los insumos que sirvió para trabajar el proyecto preámbulo de la Comisión de Bases para la reforma de la Constitución, que nombrara el Presidente Paniagua.

Desde ya que el instrumento básico para la elaboración del preámbulo ha sido el preámbulo precisamente de la Constitución de 1979, es no obstante dentro de cierto marco muy sucinto obviamente por razones didácticas de carácter histórico, pero también su significado y sus elementos que me gustaría brevemente comentar. Y, es que la técnica del preámbulo constitucional solamente adquiere validez y sentido jurídico y político constitucional después de la Segunda Guerra Mundial. Precisamente esta aparición tardía del significado del preámbulo acontece cuando hay una noción distinta de constitución que surge después del holocausto; y, es en el sentido de que la Constitución se convierte no solamente en norma política sino también en norma jurídica vinculante de carácter directa en muchos casos e indirecta, por ejemplo, en el preámbulo como muchos han señalado.

En segundo lugar. Esto es así en la medida que el preámbulo va a cumplir determinadas funciones básicas que podemos siguiendo la doctrina comparada que también se adjunta en los documentos que se han alcanzado, cumple las siguientes funciones:

Primero.— Tiene un carácter de norma jurídica, norma jurídica vinculante de carácter indirecto en la medida que es un instrumento interpretativo, una cláusula interpretativa, así como el Código Civil Penal tiene un título preliminar, éstos ayudan a conocer cuáles con los alcances y la eficacia jurídica directa de las normas de la Constitución.

Y, esto es así en la medida que —ésta es otra función— en el preámbulo se establece la decisión política fundamental que toma una nación de darse una constitución, y en esa medida hay un horizonte histórico que se señala tanto en su pasado, en su presente, en su futuro. Y, eso se pone de manifiesto de la manera más concreta cuando también el preámbulo cumple una función de techo ideológico; es decir, del modelo político que se va a seguir, del modelo democrático, republicano, descentralizado, fundado en la persona humana, por ejemplo.

Entonces, este modelo político es, y la Constitución y la fórmula política es la que se consagra también en el preámbulo; y, digamos que en el último lugar, este preámbulo también contiene las bases de la integración nacional; las bases de la homogeneización, porque la pluralidad cultural tiene que también encontrarse en un punto, y ese punto es la Constitución y sus fines valorativos que otorgan pues ese sentimiento o ese patriotismo también constitucional del cual hemos hecho referencia en oportunidad anterior.

Dada esta función, elementos de carácter jurídico, de carácter político, de carácter social, de carácter ético, digamos que los elementos que el preámbulo debe consignar, entonces, son los que se refieren —por un lado— a la persona humana y su relación en sociedad, los derechos, donde la dignidad de la persona humana es elemento constitutivo.

En segundo lugar, el establecimiento de la fórmula de estado que es la fórmula política, que es el estado democrático social como garantía del interés general; y, de otro lado también el elemento económico que es otra faceta de la vida humana, aparte de lo social y lo estadual, lo económico, en un modelo de una economía social de mercado que es lo que se viene postulando, donde la persona sea un fin así mismo y no un instrumento de economía.

Y desde una perspectiva un tanto futurista, podríamos decir en el mejor sentido de la palabra, la naturaleza, la protección de medio ambiente también constituiría, digamos, una suerte de escenario de compromiso social para las futuras generaciones. De ahí que se habla no de un contrato social horizontal, sino un contrato, incluso generacional hacia el futuro, donde el pacto social no se vea como un pacto del tiempo actual sino hacia el futuro. ¿Y cómo nos vinculamos hacia un pacto social generacional hacia el futuro?, donde la juventud y las nuevas generaciones se incorporen a través precisamente de la protección del medio ambiente y los recursos naturales que ellos puedan disfrutar en el futuro; y, para lo cual tenemos que comprometernos a asegurar y proteger ese medio ambiente.

De ahí que modernamente, por ejemplo, el profesor (ininteligible) ha señalado que un Estado moderno se funda bajo un principio de relaciones, ya no solamente entre Estado y sociedad, como clásicamente se había articulado el estado de derecho, sino también Estado, sociedad y economía, que era propio del estado social de derecho; sino también de un Estado, la sociedad, la economía y la naturaleza. Y, en esa articulación es que este elemento del preámbulo quería por eso reforzarlo, de medio ambiente y recursos naturaleza, nos vinculan con ese compromiso, esa cadena generacional hacia el futuro.

Dicho esto, el contenido del preámbulo que aquí se consigna, lo que ha hecho muy sucintamente es tomando el preámbulo de la Constitución del 79, establecer algún ordenamiento histórico inicial que está consignado en la parte final más bien del preámbulo; y, ajustar algunos términos, algunos conceptos que son obviamente materia de discusión, como reconocimiento no solamente al carácter histórico sino a la función cultural que cumple el Virreinato y la República; una gesta también libertadora que no se agota únicamente en los Próceres de la Independencia, sino también en los héroes y combatientes o luchadores sociales de los años del siglo XIX, del siglo XX; pero, manteniendo luego la estructura fundamental de la persona humana, la familia, la sociedad como elementos fundamentales y los valores de bien común y solidaridad que realicen la libertad y el bien social; la necesidad también de compartir ese sentimiento de integración a través de fortalecer los valores éticos, cívicos y democráticos. Y, de otro lado la creación, la búsqueda de una sociedad justa, libre y solidaria sin ningún tipo de discriminación o cualquier otro tipo de servidumbre, para en penúltimo lugar promover el fortalecimiento del Estado democrático y social sobre la base anteriormente señalada, respetando pues el pluralismo, la tolerancia, así como también la pena vigencia de los derechos humanos, la independencia y la unidad de la república; así como también la integridad territorial, concepto que no estaba en el preámbulo del 79, habida cuenta de lo sucedido en el último decenio.

También el rol que cumple en una función constitucional del preámbulo de los derechos, la participación ciudadana, la superación de la justicia, el subdesarrollo y la responsabilidad y transparencia de la función pública, que son elementos que nos permiten por último y para terminar la necesidad.

Entonces, promover bajo todos estos elementos una sociedad dinámica y abierta hacia formas superiores de convivencia (vacío en la grabación)... (2)

El pluralismo, la tolerancia, así como también la plena vigencia de los derechos humanos, la independencia, la unidad de la república, así como también la integridad territorial, concepto que no estaba en el preámbulo del 79, habida cuenta de lo sucedido en el último decenio.

También el que cumple una función constitución constitucional del preámbulo de los derechos, la participación ciudadana, la superación de la injusticia, el subdesarrollo; y, la responsabilidad y transparencia de la función pública, que son elementos que nos permiten —por último y para terminar— la necesidad de entonces promover bajo todos estos elementos una sociedad dinámica y abierta hacia formas superiores de convivencia. Así como también aprovechando en este proceso de globalización, que también es un tema que no estaba previsto expresamente en el preámbulo anterior, el aporte de la revolución —digamos— internacional, el ámbito científico, tecnológico, económico y cultural; pero, en el marco del respeto y la promoción de los derechos ciudadanos.

De modo tal que sucintamente éstos son los considerandos y los elementos teórico y funcionales, así como también as propuestas modificatorias de lo que fue el preámbulo de la Constitución del 79, que me parece que ha servido, además, dicho sea de paso, de una pieza no solamente literaria, sino también de reforma para las contribuciones de los países de Europa del Este. El profesor alemán (ininteligible), por ejemplo, que ha asesorado las reformas en Polonia, en Ucrania, entre otros estados, ha utilizado permanentemente la Constitución de 1979; y uno de los elementos que él, cuando ha escrito los preámbulos de las constituciones, también se menciona el preámbulo del 79, porque constituye una pieza que cumple funciones, además de las señaladas, también una pieza de educación, una pieza pedagógica desde el punto de vista cívico para la sociedad; y, además, en el Derecho Comprado se utiliza —como les digo— también el modelo del 79 en muchos artículos; y, además del preámbulo para muchas reformas constitucionales.

Eso lo que dejaría expuesto, nada más.

El señor PRESIDENTE.— Señor Víctor García.

El señor GARCIA, Víctor.— Gracias, muy amable.

Yo creo que el tema, merece analizarse de varias perspectivas: un primer tema sería el referido a si vamos a empezar a elaborar o preparar el preámbulo ahora, o lo vamos hacer al final. Eso implicaría que si lo hacemos ahora, en realidad estemos sentando las bases de los fines y valores que van a servir de orientación al resto del texto. Si lo hacemos al final sería en todo caso el sumo, la síntesis de aquello que resulta de la obra constituyente.

Un segundo tema es el referido a si vamos a hacer un nuevo preámbulo, vamos a reformar el preámbulo de la Constitución del año 79; o una tercera posibilidad que es por la que yo me inclino que es la siguiente: creo que el preámbulo del texto de la Constitución del 79 tiene varias virtudes: la primera (ininteligible) el primero en la historia constitucional. En segundo lugar, tiene el mérito de una belleza literaria político-jurídica; y en tercer lugar, creo que de su lectura se puede desprender que preserva y mantiene su lozanía, su vigencia. Uno revisa el texto y puede encontrar que es claramente compatible con lo que sucede ahora y con el proyecto de vida que queremos imaginar.

En esa perspectiva yo plantaría la siguiente consideración. Un poco siguiendo la experiencia francesa, en donde hubo una decisión del Consejo Constitucional francés mediante el cual se establecía formando parte del texto constitucional la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano; y, del preámbulo de la Constitución del año 46, podríamos plantear lo siguiente: el preámbulo o el texto del 79 forma parte de la Constitución vigente. Y, en segundo lugar, aquellos ajustes que considero correctos que se pretenden hacer al preámbulo, podrían ser más bien incorporados aquello que la comisión de bases con tanto acierto ha planteado.

La Comisión de Bases señala la necesidad de tener un título inicial, en donde se consignen los fines, valores y principios. Entonces, si pretendemos hacer algunos ajustes, algunas precisiones, eso lo podríamos hacer justamente en este título inicial. Ello implicaría una continuidad, me refiero en el proyecto de vida que imaginaron los constituyentes del 79, con lo que imagino, estimo, presumo, es la que tendrán los constituyentes de hoy ¿no?

El señor MIRÓ QUESADA RADA.— Sin duda, cuando se analiza el texto hecho por César se ve pues que ahí hay elementos claves de la Constitución del 79; y, se han hecho algunas incorporaciones, incluso en función a la realidad; porque la declaratoria pues ya no puede ser los asambleístas, los constituyentes sino otros; es decir, los que van a aprobar la Constitución, vale decir, el actual Congreso, el cual será sometido a referéndum.

En lo esencial yo estoy de acuerdo en lo que se está diciendo aquí; sin embargo, creo que quizás podrían hacerse algunas incorporaciones y algunas modificaciones de orden literario en el sentido que esta parte tiene una importancia, sobre todo desde el punto de vista de las manifestaciones de belleza que podría tener un texto de esta naturaleza.

En lo que se refiere a esta parte, segunda parte, donde dice "creyente". Yo quiero entrar a ciertas cosas puntuales. Creyentes en la primacía de la persona humana y en que todos son iguales en dignidad, se podría agregar este concepto: "Creyentes también en la naturaleza pluriétnica, pluricultural y plurilingüística de nuestra sociedad". ¿Y por qué? No voy a entrar a decir por qué somos pluriétnicos. En todo caso, simplemente una referencia de un reciente mapa que ha sido un trabajo en conjunto entre la Facultad de Antropología y el de Lingüística de San Marcos, donde se hace el mapa de las culturas y de las lenguas que se habla en el Perú. Al margen pues del español, quechua y aimará, en ese país se hablan mucho más lenguas.

Entonces, yo creo que debemos de resaltar ese espíritu de pluralidad que es la esencia de nuestra cultura. Quizás podría incorporarse de nuestra parte de los creyentes en la primacía de la persona humana, en la naturaleza pluriétnica, pluricultural y plurilingüística de nuestra sociedad. O podría agregarse quizás algo más corto: "En la naturaleza diversa de nuestra sociedad". Es decir, son criterios de orden puntual.

En cuanto a la penúltima parte, donde dice: "Resueltos a promover la creación de una sociedad —yo agregaría— humanista, justa libre e igualitaria". No me opongo a la palabra "solidaridad" por supuesto. Pero, yo creo que el concepto de igualdad es esencial en una sociedad que por lo menos pretende ser democrática; o en el marco teórico al menos habría que incorporarlo. Además, como proyecto de vida y como forma de realización del ser humano, más aún cuando se está hablando de una economía al servicio del hombre.

Creo que en la última parte se repite un poco lo de Túpac Amaru, Simón Bolívar, implicaría un reajuste. Y, una observación, honestamente, aquí al final. Ah, ya. Bueno, en todo caso no habría problema. Sí, está acá al comienzo ¿no? Ya.

Y después, la palabra "sombra". A mí no me gusta la palabra "sombra" porque es un concepto que lleva la borrosidad; y, no creo que Túpac Amaru o San Martín nos hayan dejado su sombre. Podríamos agregar la palabra "épica" ¿no? "Nos han dejado una épica o una lucha" ¿no?

Y también, respecto al agregado que ha hecho el Presidente, Henry. El concepto de "democracia participativa". Yo creo que basta con que se diga aquí que se apoya a la democracia, se cree en la democracia, se promueve la democracia. Puesto que en realidad la democracia es una sola y tiene diversas expresiones, una de ellas es la participativa. En esto hay una discusión cuando se quiso apodar la Carta Democrática que firmaron los países de la OEA; y, el concepto que prevaleció fue el de "democracia representativa". Puesto que la participativa es un elemento en el contexto de la democracia representativa.

Podría dar la imagen como que si quisiera oponer las dos democracias, cosa que no es la idea del autor, por supuesto, sino que cuando se lee se podría dar la imagen de que se quiere poner por encima la democracia participativa a la representativa; basta con que se diga democracia, puesto que en términos generales se entiende que la democracia tiene muchas expresiones, la representativa, la participativa, en fin, otros elementos.

Eso es todo.

El señor PRESIDENTE.— Yo quisiera agregar algunos elementos.

Hay un punto que en mi opinión debiera estar presente; en la Constitución está la del 79 —al final— que es integración latinoamericana. Es decir, creo que ésta es una constitución para un siglo en el cual no tenemos otra alternativa que integrarnos. Lo malo ahí es que lamentablemente no va a ser latinoamericana. O sea, yo veo que el camino a la integración total, vean la relación México-Estados Unidos, cada día es más difícil; quizás sea Sudamérica, no sé. Pero, en todo caso, empujar esa dirección me parece fundamental.

La otra cuestión que me parece fundamental. Más aún, creo que esto va a ser parte de las conclusiones que se saquen de lo que ha significado el 11 de setiembre, es el tema de inclusión a exclusión. Porque estamos inmersos en este momento en un modelo que es por definición excluyente. Miramos simplemente qué cosa está fuera del mercado, para llamarlo de alguna manera en la sociedad peruana. Y esto se vincula al otro tema.

Estamos en un momento, y va a estarlo el siglo XXI, en que la globalización es un tema central. Eso no era parte de lo que estaba en nuestro ámbito de preocupaciones hace veinte años. Y esto, es un tema que, por ejemplo, lleva a muchos mecánicamente a decir se acabó, por ejemplo, el interés de una ciudadanía de aquí. En este Congreso ha habido debates donde se ha defendido que hay que ser ciudadanos del mundo; que se acabó y son anacrónicas las ciudadanías particulares. Yo creo que algo de eso también tiene que ser negado; creo que es parte de los nuevos elementos que están en el contexto del presente con proyección al siglo.

Por supuesto que yo he cuestionado muchas veces la idea de una democracia participativa que se contrapone a una democracia representativa, al contrario, es el motivo de la presencia. Pero hay una cosa muy clara: en el 79 no se avanzó en una dirección hacia formas complementarias de participación directa; y ésa es la característica que me parece clara, no de esta Constitución de este momento, de lo que está pasando en el mundo. (3)

El otro lado de la globalización es también el cuestionamiento de la democracia representativa clásica, el cuestionamiento de los partidos, esto es presente; en buenas partes de Europa hay bastantes trabajos en ciencias políticas que muestran cómo se ha generalizado una crisis que se busca resolver, recurriendo a, y si queremos poner ejemplos españoles, los dos referéndums claves que han tenido, y los procesos de apertura de los partidos, de reforma de los partidos por ejemplo, recurriendo a las primarias abiertas. Es decir, hay una serie de mecanismos que han ido evolucionando y que hay que captarlo.

En las propuestas del texto van a tener varias de esas cosas; pero, algo de eso tiene que estar presente en el prólogo. Puede no ser la palabra de "democracia participativa". Pero la referencia a participación ciudadana, que no es solamente la participación en el partido o en el momento de las elecciones sino que tiene otras formas, yo creo que debiera ser un elemento que de alguna manera quisiera estar. Yo prefiero no meterme en términos de la redacción, porque es muy difícil; simplemente señalo elementos que me parece debieran estar presentes, para una carta que aspira a un futuro donde el tema de integración regional, el tema de globalización; el tema de inclusión a exclusión y el tema de los avances y desarrollo de la propia idea de democracia hacia la participación mayor, van a estar presentes, incluso más allá de nuestras opciones de hoy.

El señor MIRÓ QUESADA RADA.— Yo voy a esto.

Lo que pasa es que quizás esto pueda ser una ya de formación técnica. Pero, cuando tú hablas de democracia en términos generales, se entiende que son todos los mecanismos posibles, donde la democracia se manifiesta. Y, si bien la representación está en crisis y obviamente la participación se está manifestando cada vez más, yo no sé pues si conviene incidir más en una o en otra forma en democracia.

Quizás podría intentarse una frase que diga, bueno, democracia representativa y participativa. Es un poco a mi manera de ver, redundante, de dar la vuelta sobre el concepto "democracia" que abarca esos elementos. Ahora, lo que pasa es que en la democracia moderna y si hace hacia futuro, se haga más participativa, porque estamos hablando un futuro un poco no tan remoto, ni tampoco quizás sería adecuado dejar los elementos de representación, en donde realmente el pueblo pues sienta que los representantes del pueblo están íntimamente ligados, conectados, articulados con las grandes aspiraciones populares ¿no?

El señor ADRIANZÉN.— Yo siempre he pensado, no soy abogado, pero creo que el preámbulo es una especie de manifiesto ¿no es cierto? que resume una idea que está dentro de la Constitución ¿no es cierto? Entonces, tengo algunas observaciones tipo planteadas por el Presidente Henry Pease.

Una primera pregunta. Yo no sé si uno evoca a los preincas e incas o proviene también de los preincas e incas, la diferencia es sustantiva, y de la fusión.

Dos. He distinto evocarlo que decir "yo provengo de ahí también". O sea, la (ininteligible) se fundamenta, tiene una procedencia que es justamente, esa matriz junto con la fusión proveniente de la colonia ¿no es cierto? Si quieren como matrices de integración. Yo estoy más porque se diga específicamente que un proviene; porque creo que uno sabiendo de dónde proviene puede saber a dónde va. Es un viejo problema que hay en el país desde el punto de vista de su procedencia, digamos, que tiene que ver con la inclusión, además.

El otro tema que yo creo que no está lo suficientemente —para mí— destacado, es el tema de la república, con la atingencia que hizo el presidente Paniagua en la reunión anterior.

Yo creo que la lucha de los pueblos contra la autocracia por alcanzar un régimen de libertad y justicia social, creo que es por alcanzar una república basada —si quieren ustedes— en la democracia, en la igualdad, la justicia de libertad, algo así ¿no? Pero yo creo que debe quedar claro que lo que busca constituir es una república; y, una república de ciudadanos pues, que es un tema que quiero tocar.

Tres.— Creo que no está suficientemente desarrollado el concepto de igualdad; creo que hay que decir estrictamente que todos son iguales, no tanto en dignidad, sino que todos son iguales ante la ley y ante lo que sea somos iguales. El concepto de igualdad total como persona humana creo que es fundamental o sea creo que es clave señalarlo ¿no?

En todo somos iguales, es un concepto no quiero decir en el sentido socioeconómico, por ejemplo, el concepto de igualdad, que somos naturalmente iguales. Eso sí creo que es fundamental recalcarlo, porque entonces la gente cree que este país la gente es desigual ¿no?

Yo no soy muy dado por el bien común sino por el interés público. Creo que es un concepto más político porque finalmente de interés público también lo asume el estado. O sea, o se puede poner las dos cosas, yo no sé porque además la sociedad define que es interés público, finalmente, pero en fin.

Cuatro.— Yo no creo que uno no tiene respeto por los recursos naturales, sino que resulta en función al interés nacional o público los recursos nacionales. O sea, uno respeta la naturaleza, si quieren ustedes y el medio ambiente, y utiliza o usa, respetando la naturaleza, esos recursos naturales; y, los usa en función de la nación, del bienestar social o interés público, como suelen llamarlo, o de bien común, pero hay un uso del recurso natural.

Creo que no está suficiente enfatizado el problema de la ciudadanía. Yo creo que el Estado debe promover ciudadanía, por ejemplo; debe garantizar la ciudadanía de las personas. O sea, no solamente la persona en su derecho que finalmente es un ciudadano; pero creo que debe estar con más énfasis puesta la palabra "ciudadanía", "ciudadanía plena", concordante con el concepto de república, digamos ¿no?

Y, correlativamente, en el problema de los derechos, el Estado como garante de los derechos. O sea que ya ha de ser el pluralismo, la tolerancia, ¿y los derechos? O sea, aquí está la vigencia de los derechos humanos, pero también todo tipo de derechos: económicos, sociales. Y, tengo dos atingencias: uno es el reconocimiento de la diversidad cultural que ha sido tocado; de la diversidad cultural. Yo no pondría en la Constitución el concepto de "multiculturalismo" sino emplear el concepto de diversidad cultural. Hay todo un debate sobre multiculturalismo y diversidad; yo me inclino más el concepto de diversidad, para no generar sociedades con ghettos, o sea tipo Estados Unidos; y entre ello el problema como decía la señora Rostworowski "el mundo andino". Hay que mencionar el concepto, quizás por el lado de la procedencia, provenimos de una cultura andina ¿no?, inca, preinca.

Y, termino con esto, y así como se define la economía que parece bien al servicio de la persona, creo que hay que también definir al Estado, al servicio de quién está, también de la persona ¿no?, y la vigencia de los derechos; o sea, el rol del Estado también podría estar brevemente definiendo el preámbulo ¿no? Porque también está definido la economía.

Éstas serían mis sugerencias.

Muchas gracias.

El señor CATERIANO BELLIDO.— Bueno, en primer lugar felicitando al autor por el trabajo que ha puesto a consideración de la comisión.

Yo tendría algunos comentarios: en la parte introductoria se suprime la invocación a Dios ¿no?, a diferencia del preámbulo de la Constitución del 79. Mayoritariamente el Perú es un pueblo creyente ¿no? Entonces, no sé, tal vez valdría la pena plantear este tema.

Después, cuando se hace referencia a que creyentes en la primacía de la persona humana, tal vez se podría agregar: "Creyentes en la primacía y libertad de la persona humana".

En el párrafo referido a la mención al respeto al medio ambiente y a los recursos naturales para las presentes y venideras generaciones, yo estoy completamente de acuerdo. Ahora, en los últimos años, también tenemos que ser conscientes que en muchas ocasiones se ha utilizado este argumento políticamente para ir contra ciertas inversiones.

Entonces, en la medida de lo posible debemos tratar de conciliar este criterio; es decir, que está bien, ésta es una nueva concepción, son ideas que hoy en el mundo se defiende el respeto a la ecología, un mundo que nos permita vivir mejor. Pero, hemos tenido algunas experiencias en el Perú, que por la utilización de este concepto, con criterios políticos —digo— se han paralizado ciertas inversiones. De repente se podría parafrasear o corregir este concepto.

Después, en el párrafo que hace referencia a "resueltos a promover la creación de una sociedad justa, libre y solidaria, sin explotados ni explotadores". No sé, el lenguaje político daría la impresión, daría digo, que podría interpretarse mejor o tal vez mejor que "resueltos a promover la creación de una sociedad libre, justa y solidaria, basada en una economía social de mercado, una economía libre". Porque no se hace referencia al preámbulo, en también en la necesidad de consagrar un régimen económico libre ¿no? Una economía de mercado, en una economía social de mercado. Yo creo que si hay una oportunidad, si estamos haciendo referencia a cuestiones de la (4) relación económica, explotados o explotadores, suprimir ese término e incorporar el concepto de la economía libre, de la economía social de mercado que creo que es el criterio que predomina.

Y en el último párrafo, terminar señalando "condición social o cualquier otra índole donde el régimen económico este al servicio de la persona", y suprimir "y no la persona al servicio de la economía". Creo que si estamos consagrando un régimen económico donde hay una economía libre o hay una economía de mercado o economía social de mercado para recoger lo que son las expresiones mayoritarias, se supone que ese régimen económico va a estar al servicio de la persona humana.

En el párrafo en donde se menciona "decididos a fortalecer un Estado constitucional y democrático", yo diría que el concepto democrático abarca lo constitucional y también abarca lo social, es decir podría quedar "decididos a fortalecer un Estado democrático basado —en lugar de la voluntad popular— en el sufragio libre y secreto", destacando que el voto es la piedra angular del sistema democrático.

En ese párrafo también se hace referencia a la superación del subdesarrollo, yo tal vez este concepto lo pondría en positivo, en lograr el desarrollo en lugar de la superación del subdesarrollo. Es una sugerencia.

Y se está suprimiendo también la mención a las sombras ilustres de Sánchez Carrión, esto es de la Constitución de 1979 y de los fundadores de la República, de nuestros próceres. Es una opinión netamente personal, no cuestiono de manera alguna lo que plantea el doctor Landa ni lo que establecía el preámbulo de la Constitución de 1979.

Pero siempre cuando se menciona a una, dos o tres personas queda la pregunta pendiente y por qué no hay otras personas, como por ejemplo Miguel Grau o héroes que han luchado por la patria, por la construcción de la República. Siempre la mención puede generar algunas injusticias, entonces no sé, de repente se podría parafrasear de alguna otra forma.

Y finalmente coincido también con respecto a la propuesta del doctor García Toma, quien plantea mantener el preámbulo de la Constitución del 79. Yo creo que es una posición absolutamente respetable, es decir la Constitución de 1979 ha tenido un reconocimiento al interior del país dentro de los sectores democráticos.

Creo que hay algunos aspectos de la Constitución de 1979 que ya han sido superados, sobre todo en lo referido a las libertades económicas, pero naturalmente el hecho de que se cambie de preámbulo no quiere decir que no se reconozca la maestría con la que Townsend y Ramírez del Villar —mi Presidente de la Cámara de Diputados— que trabajaron en este preámbulo. No creo que ello signifique suprimir la importancia de este preámbulo, más aun cuando ese preámbulo de la Constitución del 79 ha servido de base para el proyecto que ha elaborado el doctor Landa.

De otro lado, y finalizo con esto, el argumento jurídico generalmente o la manera en que se enfoca el preámbulo es más desde un punto de vista declarativo. Que yo recuerde no ha habido un debate político en la cámara que cuando ha habido alguna duda algún parlamentario en una comisión o en el Pleno haya planteado referirse al preámbulo de la Constitución.

Y el preámbulo tiene ese contenido declarativo, esa intención política, esa reafirmación de los objetivos de la Constitución. No estoy tan seguro —y por eso le pediría al doctor Landa una ampliación— respecto al criterio que él ha expuesto que no debe ser considerado solamente en su sentido declarativo sino también como base jurídica para que luego sirva como un sustento de interpretación del texto constitucional.

De otro lado hay que recordar que también se producen vacíos constitucionales que luego con el tiempo el Congreso, la costumbre constitucional, la manera en que aprueba sus leyes o sus normas el Congreso van llenando esos vacíos constitucionales. Es decir, la propia vigencia a lo largo del tiempo del texto constitucional llena o forma criterios que de repente no están contemplados en el preámbulo de la Constitución.

También el Tribunal Constitucional, como órgano de control de la Constitución llena esos vacíos. Entonces yo creo que sería preferible desde ese punto de vista enfocar el preámbulo como una declaración, por eso le pido amplíe ese aspecto el doctor Landa.

Eso es todo, Presidente.

El señor MIRÓ QUESADA RADA.— Yo creo que estamos en un orden, no sé si el Presidente Paniagua está en ese orden o no. ¿Puedo tomar la palabra?

El señor PRESIDENTE.— Puede hacer uso de la palabra el señor

El señor MIRÓ QUESADA RADA.— Bueno, ya que me das la palabra, Henry, quisiera hacer algunos comentarios, puesto que aquí estamos en un debate de algo tan profundo como es elaborar, César Landa ha dicho la ideología, o sea la concepción del mundo que se va a manifestar en esta Constitución.

Y yo creo que hay un asunto, Pedro, que quizás habría que reflexionar respecto a aspectos de orden terminológico. Por ejemplo, nosotros hemos sido víctimas —todos nosotros, creo— de un proceso de chantaje sicológico, de algo que se da en el inconsciente, de un régimen que ha querido imponer un modelo de sociedad —económica me refiero— y que con un modelo constitucional que obedecía a la concepción no solamente autoritaria sino neoliberal de la forma como se maneja la economía en el mercado.

Resulta que después de 10 años estamos viendo que todos estos planteamientos de neoliberalismo se están viniendo abajo —no soy economista, pero es obvio darse cuenta— y que están surgiendo un conjunto de reclamos por lo social. Por eso ahí el concepto de economía social de mercado que incluso incorporaría criterios hasta de planificación ya entrando en aspectos de orden práctico.

Es decir, la economía al servicio del interés social, de la educación, de la salud, etcétera; y el otro concepto es el de explotados y explotadores.

Este es un concepto muy social, muy sociológico, porque hagamos lo que hagamos en sociedades —sobre todo subdesarrolladas como la nuestra— vamos a encontrar explotados y explotadores. Lo que pasa es que algunos discursos políticos —es que ya hay eso, esa es la verdad, eso es simplemente producto de un estudio, están dadas en los estudios— o no políticos utilizan más este concepto que a veces podría ser chocante para ciertos sectores pero es que existe esa realidad.

Y mientras exista injusticia se van a presentar estos mecanismos, y más aun si se plantea en este preámbulo el concepto de igualdad como un objetivo. Cómo lograr la igualdad habiendo explotados y explotadores como meta, más aun cuando se incorpora dentro de este preámbulo el mismo concepto de democracia donde todos deben acceder a los mismos derechos y a las mismas opciones.

El objetivo es que no queremos —por lo menos en particular mi modesto punto de vista— o por lo menos en el Perú no se quiere potencialmente una sociedad de explotados y explotadores, queremos una sociedad de hombres justos, donde haya justicia y se busque el bien común.

Yo sí estaría de acuerdo con que el concepto de estos dos términos estuvieran aquí en el preámbulo.

Y el otro tema está relacionado con el tema del medio ambiente. Claro que se puede utilizar, como tu dices, algunos discursos ambientalistas de los verdes para afectar ciertas situaciones económicas, pero por lo general cuando se investiga en esto nos damos cuenta que es al revés, es decir que estos movimientos ambientalistas, estos movimientos de los verdes que son muy profundos, porque incluso van más allá, están tratando de proteger el pulmón del mundo y para los peruanos es muy significativo, para nosotros y los brasileños porque el pulmón del mundo está acá en el Amazonas.

Y las críticas que se hacen, todo el problema que hay de los relaves mineros, casos que tú los puedes observar, sobre todo cuando comienzas en una función periodística permanente, una serie de denuncias de las minas en tal lugar, etcétera. ¿Por qué? Porque muchas empresas no cumplen con las reglas de protección que son necesarias en este caso. Y lo mismo pasa con los relaves aquí en nuestra costa con las empresas pesqueras, eso es un hecho.

Entonces, yo creo que sí es importante, no solamente por las circunstancias actuales sino hacia futuro, destacar que debe protegerse y el Estado debe proteger el medio ambiente; porque al fin y al cabo lo que queremos es que el mundo sea una morada del hombre y no una morada de fábricas que nos vemos de vez en cuando asfixiados.

Si me permiten una anécdota personal, yo cuando voy a Chimbote tengo que tomarme varios antialérgicos, porque se me enciende el cuerpo. Y a veces voy a Chimbote a dar conferencias y me empieza a doler la cabeza. al principio no sé por qué, pero es por los humos que están saliendo ahí.

El señor PRESIDENTE.— Eso que se te enciende el cuerpo tiene varias interpretaciones. (5)

El señor MIRÓ QUESADA RADA.— No, pero el Chimbote de ahora no es como el de antes.

El señor PRESIDENTE.— Tiene la palabra el señor García Toma.

El señor GARCÍA TOMA.— Bueno, simplemente para volver a tratar de persuadir sobre la posición que hemos planteado. Volvemos a considerar que el preámbulo de la Constitución del año 79 mantiene su plena vigencia.

En segundo lugar, que el introducir reformas al texto puede ser observado, puede generar que los aportes tan significativos de César se pierdan, porque si se mantiene la misma arquitectura daría la impresión como que estamos agregándole o quitándole partes a una novela que todos conocemos o cambiando una estrofa de una canción. Y creo que entonces estas ideas innovadoras se perderían.

En tercer lugar porque de acuerdo a la comisión de bases, que creo que es un documento que está como parte de los textos para ser estudiados, se plantea algo ingenioso que es iniciar la Constitución con un título inicial, plantear un título inicial donde se expresen los principios, valores y fines de la Constitución.

Entonces, creo que los aportes de César podrían ser trasladados ahí y en todo caso ajustar aquello que, fruto del tiempo, pudiera no ser bien visto, pueda no estar actualizado en el texto del 79. Señalé además el hecho que existe la experiencia histórica de Francia que reconoce como parte de la Constitución un documento histórico como es la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, dando así la impresión que es una presencia histórica del pueblo en la afirmación de esos valores.

Con prescindencia de ello, si en todo caso se trata de plantear unas consideraciones sobre aquello que pudiera faltar, yo creo que habría que incluir un párrafo referido, ya sea en el preámbulo o en el título inicial sobre la responsabilidad ciudadana.

Creo que es cierto que hay que dejar constancia de los derechos de las personas, pero también de las obligaciones que tienen estos, por ejemplo en lo que se refiere a la creación de la riqueza y en la justa distribución de ella, la responsabilidad ciudadana que se tiene no solo de proteger sus derechos sino en respetar los derechos en una sociedad de excluidos.

Y es necesario incluir la responsabilidad de los ciudadanos en lo que se refiere a la manutención y defensa del orden constitucional, eso no puede quedar en un mero articulado sino que debe ser la base y fundamento del texto constitucional.

Habría que incluir también como uno de los fines de la Constitución la seguridad. Sabemos que el Estado fundamentalmente tiene como obligación brindar al ciudadano justicia, bien común o interés público, defensa del interés común y seguridad.

Si por seguridad entendemos liberación del miedo o el temor, la incertidumbre, las garantías para el respeto de nuestros derechos. Creo que el concepto de seguridad debe quedar consignado.

Y un aspecto adicional es el referido al debate anterior sobre la palabra democracia participativa. Creo que en todo caso lo que se podría plantear sería lo siguiente o podría quedar de la manera siguiente: "Resueltos a promover el ejercicio de la participación ciudadana", con lo cual obviamos la palabra democracia, pero queda el concepto tal como lo plantea el doctor Pease.

El señor PRESIDENTE.— Tiene la palabra el señor César Landa y luego el Presidente Paniagua.

El señor LANDA ARROYO.— Hay una pregunta muy concreta de parte del doctor.

Quisiera mencionar el alcance que tienen los preámbulos si son únicamente declaraciones, normas meramente programáticas, de alcance general pero sin ninguna eficacia jurídica o si por el contrario los preámbulos constituyen norma jurídica y en consecuencia habría que ver cuál es la eficacia o alcance de la misma ¿no?

Yo diría que modernamente el concepto de los preámbulos como norma jurídica de la Constitución se ha ido extendiendo progresivamente. Pero eso no quiere decir que la norma jurídica tenga una eficacia inmediata o pueda tener una eficacia mediata.

En el caso francés que menciona Víctor García Toma, en efecto, el año 1974 el Consejo Constitucional mediante una interpretación bastante generosa incorporó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 y el Preámbulo de la Constitución del año 1946 que incorpora precisamente el modelo social de los derechos económicos y sociales en Francia y les dan una vocación de norma jurídica vinculante en lo que ellos denominan el bloque constitucional.

Ahora bien es una excepción ciertamente, revisando este texto del cual se han sacado fotocopias Los preámbulos constitucionales en Iberoamérica, donde hay también trabajos de España. Se menciona precisamente que el modelo francés es el único, por lo menos para estos estudiosos, Torres Morales y Tajadura, que le da una eficacia jurídica directa y vinculante.

En la mayoría de los países que modernamente han incorporado preámbulos con un significado normativo le aplican una eficacia jurídica indirecta, es decir como cláusulas interpretativas, es decir como normas jurídicas constitucionales pero que adquieren su plena potencialidad y eficacia cuando se les interpreta vinculadas a una norma constitucional, donde ahí operaría, digamos, el Tribunal Constitucional interpretando una norma que en el texto pueda tener dudas, encontrar la fuente de solución a través de estas normas programáticas, por decirlo así, del preámbulo.

Eso me parece entonces que nos da a entender que, por ejemplo, en el caso colombiano, en el modelo que existe actualmente la Corte Constitucional ya en jurisprudencia ha variado en el sentido de también otorgarle al preámbulo un valor jurídico ya no indirecto sino incluso directo. Pero eso no da lugar a que se pueda plantear una acción de inconstitucionalidad en contra de una ley que viole el preámbulo, porque el preámbulo es una norma bastante abierta de principios antes que de disposiciones o normas regla.

Entonces, yo creo que lo que puede significar para nosotros en esta transición democrática y constitucional es asignarle al preámbulo ese punto medio en el sentido de que es una norma que va más allá de lo que siempre ha sido meramente declarativa y alcanza una categoría de norma jurídica, pero todavía no de una eficacia jurídica directa por su carácter todavía amplio, abierto, sino más bien de aplicación indirecta, es decir como cláusulas interpretativas, siguiendo un poco la tendencia mayoritaria que hay en el medio constitucional.

Y no sé si me permiten también puntualizar, en el caso de la comisión de estudio de bases de la reforma se hizo una disección, por un lado el preámbulo en los términos que han sido presentados y por otro lado los llamados principios fundamentales.

En las constituciones contemporáneas, ya sean las europeas o las latinoamericanas que están más cercanas a nuestra realidad que se han modernizado, como la de Colombia o la de Paraguay o la de Venezuela o la del Brasil, todas incorporan sin perjuicio de su preámbulo lo que se conoce como el título preliminar o los principios fundamentales, donde se desagrega ya como norma jurídica vinculante y de aplicación directa los principios básicos que están sembrados en el preámbulo de la Constitución.

Yo creo que no es un debate meramente semántico la eficacia que tenga o no un preámbulo o los principios, no voy a entrar al tema de principios que es un tema aparte, pero que está vinculado al tema del preámbulo; pero me parece que podríamos insertar en este proceso de reforma, insertarnos también dentro de los procesos de modernización constitucional que hay en América Latina y en Europa para tener una sintonía y darle pues a nuestro Estado de derecho una homologación con las transiciones y modernizaciones constitucionales que afirman precisamente un Estado constitucional.

El señor PRESIDENTE.— Tiene la palabra el Presidente Paniagua.

El señor PANIAGUA CORAZAO.— Yo quisiera referirme a los tres temas que tenemos entre manos, el primero es uno procesal que lo planteó muy bien el doctor García Toma.

¿Qué hacer, hacer un nuevo preámbulo o mantener el anterior? Creo que esa es una primera cuestión que deberíamos deslindar con toda claridad.

El Perú es un país, sobre todo en el aspecto jurídico y constitucional, que se ha caracterizado por no dar estabilidad a sus normas ni a sus instituciones jurídicas y esa tal vez sea una de las causas de nuestra inestabilidad política y constitucional.

Desde ese punto de vista yo diría que la experiencia histórica parece aconsejar que, dando una suerte de ejemplo de humildad histórica, comencemos por hacer lo que no se hizo en el pasado, esto es respetar la obra de los que nos precedieron en el camino, de hacer o que tengan la posibilidad de hacer la Constitución o las constituciones en el Perú en lo posible; de modo tal que la Constitución vaya reflejando a lo largo del tiempo el proceso de evolución natural de la sociedad.

Creo que desde ese punto de vista en principio deberíamos mantener en lo posible la estructura y el contenido del preámbulo de la de 1979, haciéndole las enmiendas que con muy buen criterio se han señalado en diferentes aspectos.

Creo que eso tiene, en primer lugar, un valor incluso político importante. Nosotros somos hombres de derecho, todos hemos luchado por la preservación del orden constitucional y todos aun cuando no hemos estado totalmente de acuerdo con la Constitución de 1979, que no es como algunos piensan —opinión desde luego respetable— precisamente un modelo de Constitución, sin embargo tiene una virtud excepcional, que es una Constitución consensual y eso solo ya histórica y políticamente le da un valor importante.

Entonces, atendiendo a todas estas razones me parece, salvo mejor opinión desde luego, que deberíamos esforzarnos en ese aspecto.

De otro lado creo que sería una suerte de homenaje a todos los que de alguna manera participaron en la dación de esa Constitución, que hicieron un esfuerzo notable por darle al constitucionalismo peruano un sentido que no tuvo en el pasado.

Yo quiero anotar a este respecto que el mayor logro de la Constitución de 1979 es que incorporó en nuestra tradición constitucional una tradición democrático-liberal que hoy día construyo el Estado constitucional de derecho, porque por primera vez se incorporó —aunque no por primera vez pero se incorporó con un acento especial y con una preocupación singular— mecanismos de defensa de la Constitución para convertir nuestras tradicionales constituciones —que eran proclamaciones políticas líricas— en normas jurídicas, que es el concepto moderno de Constitución —Constitución entendida como norma jurídica justiciable ante algún tribunal— en todos los órdenes de la vida social.

Por todas estas razones me parece que siendo muy importante el aporte que nos hace César Landa, deberíamos esforzarnos por recoger el aporte de él y de los demás todo lo posible para incorporar lo que es el preámbulo tradicional, esto en primer lugar.

En segundo lugar, yo creo que el ordenamiento que hace el preámbulo de la Constitución de 1979 tiene, no sé, deliberada o instintivamente una lógica bastante importante. Si miramos bien este preámbulo comienza por proclamar la supremacía de la persona humana y luego por afirmar que la familia es la célula básica de la sociedad.

Esas dos afirmaciones iniciales —digámoslo así, como una suerte de telón de fondo del preámbulo— no son gratuitas si uno se pone a considerar que el constitucionalismo es la culminación, a través el racionalismo jurídico, de la gran revolución humanista en que consiste la revolución moderna que aun estamos viviendo.

En el fondo la revolución moderna es esto, la reivindicación del hombre, el valor del hombre, de su razón y la exaltación del hombre frente a cualquier otro valor.

Yo creo que esas dos afirmaciones enfáticas que hacen relación con el hombre, el hombre además considerado dentro de su ámbito natural es la familia, además de todo el valor ético y jurídico que tiene la familia en cualquier sociedad bien organizada.

Entonces desde ese punto de vista creo que ahí, por ejemplo, es muy claro el concepto. (6)

En segundo lugar, si se mira bien este texto se encontrará que se consagran luego los principios —y aun cuando usted se refiera en unos principios para adelante, sin embargo me parece que el preámbulo debe recogerlos de alguna manera— de ordenación social.

Y señala como principios de ordenación social —creo que no con mucho acierto, pero con verdad— dos: la justicia como valor primario, por lo que asimismo debió poner en primer lugar la justicia y luego el trabajo; lo cual también está muy bien porque no hay expresión mayor de la dignidad de la persona humana que el trabajo.

Por el trabajo es que el hombre pone distancia con el animal y por el trabajo es que el hombre se convierte en un ser digno y valioso desde todo punto de vista, social y también económico.

Pero es cierto lo que han anotado muchos a lo largo del debate respecto de que ahí hay una omisión lamentable que hay que completar, la igualdad. La igualdad no es solo la aspiración política a lograr condiciones u oportunidades que equilibren a las personas sino que la equidad es además una suerte de temperamento ético que sirve para crear el clima de convivencia pacifica entre los hombres.

Entonces la igualdad debe ser incorporada entre esos principios de ordenación social. Y donde puede enfatizarse en ese principio yo creo que es muy útil.

En la sesión anterior recordábamos con Henry que Norberto Bobbio ha dicho una cosa que creo que es útil recordarlo ahora, la igualdad es la medida de la libertad. La libertad es el gran ideal de la revolución moderna, de tal manera que yo creo que entre esos principios debemos incorporar inevitablemente el principio de igualdad.

Decía el doctor García Toma hace unos instantes, y me parece un concepto estupendo como principio de ordenación social, lo que es el objetivo final del Estado de derecho, que es la seguridad. Justamente el Estado de Derecho y el constitucionalismo lo que buscan es la seguridad y no solamente jurídica, la seguridad social, la seguridad alimentaria, la seguridad ciudadana, la seguridad en todas sus manifestaciones.

Vivir bajo el amparo y la seguridad del derecho presupone y al mismo tiempo impone la obligación de crear mecanismos que hagan posible que el hombre viva en una sociedad predecible, segura, estable, donde el inversionista —si de él se trata— pueda encontrar un clima de tranquilidad y paz para sus colocaciones.

Entonces, entre los principios —creo yo— de ordenación social se podría y creo que se debería añadir el principio de seguridad.

Ahora bien, inmediatamente, si se mira bien el preámbulo, se ha de encontrar que vienen unos enunciados que equivalen a lo que debe ser, y creo que están bastante bien logrados, de lo que es el proyecto de quehacer histórico que toda Constitución entraña. Una Constitución no es solo un cuadro normativo —lo que decía un poco Aristóteles, la ordenación regular de las magistraturas— sino es también modernamente un proyecto de quehacer histórico.

Carlos Sánchez Viamonte decía siendo las diferencia entre constitucionalismo sajón y el constitucionalismo latino del cual nosotros somos tributarios, que mientras las constituciones sajonas regulan las conquistas logradas por el pueblo a lo largo del tiempo, las constituciones latinas prefiguran el futuro y tratan de ordenar la conquista de los derechos aun no alcanzados. Son siempre una proyección hacia el futuro.

Y es por eso que allí, y creo que con mucha lógica, se comienza por enunciar el modelo de sociedad a que se aspira bajo los términos de sociedad justa, que puede hacerse de algunas caracterizaciones y de sus elementos integrantes. Pero creo que la idea central sociedad justa es parte fundamental de ese proyecto histórico.

En segundo lugar se refiere también el preámbulo a lo que técnicamente, creo que nos lo recordaba César en su exposición, es la fórmula política, el Estado democrático, el Estado de derecho.

Creo que era Pedro o alguien que mencionaba que había que añadirle alguna connotación de carácter social. Y creo que hay que hacerlo porque el Estado democrático ha sido superado por el Estado democrático y social de derecho —que dicho sea de paso era un Estado que no tenía como referencia la supremacía de la Constitución sino la soberanía de las asambleas, la típica concepción francesa sin control de constitucionalidad.

Entonces esa fórmula política yo creo que puede ser enriquecida. Por ejemplo, yo diría y me permito sugerir en este caso a César que nos podría ayudar si este criterio fuera válido.

Por ejemplo, cuando ahí se dice: "un Estado basado en la libre y periódica consulta al pueblo —y decirlo, y con lo cual tal vez Pedro se satisface esa duda que Pedro tenía— y fundado en la supremacía de la Constitución"; y ahí ya tal vez añadirle la cosa de la seguridad y todo lo demás, con lo cual daríamos un salto gigantesco asignándole al preámbulo de modo indirecto el valor o le damos esa eficacia jurídica indirecta que nos explicaba César en la concepción moderna, tema al cual me voy a referir de inmediato.

Pero creo que ahí está la fórmula política, podemos arreglar o mejorar ese texto, enriquecerlo o qué se yo, sin modificarlo mucho, pero darle mucho más contenido y modernidad.

Y luego hay normas de convivencia internacional, porque la afirmación de la integración latinoamericana es el recuerdo de que el Perú no es una isla sino parte de un accidente geográfico colectivo que es el Continente Latinoamericano o el Continente Americano y que está condenado irremisiblemente, por razón de su ubicación geográfica, a integrarse con otros pueblos.

Pero lo que es importante es la afirmación que puede también perfeccionarse en tiempos como los que hoy estamos viviendo, que son de globalización, de universalización cuando se proclama la fraternidad universal de todos los hombres, lo que implica la integración dentro de unidades que sobrepasan el simple accidente geográfico continental.

Y lo que es más importante, ya que la Constitución es expresión del humanismo, el pacifismo que allí se dice "y la solución pacífica de los conflictos" resulta siendo un recuerdo extraordinariamente importante en tiempos en que en un mundo unipolar como el que hoy tenemos advertimos que un Estado poderoso hace justicia por su propia mano, desconociendo al resto de naciones en la persecución de delitos, como en este caso del terrorismo, pudendo apelar por ejemplo a la Corte Internacional Penal o incorporar dentro del tratado respectivo los delitos de terrorismo.

Y finalmente, como es obvio, esta es una Constitución peruana y por lo tanto tiene que reivindicar y afirmar la identidad nacional. ¿En qué términos? Tal vez eso se puede arreglar o discutir.

En suma, entonces, si miramos bien la estructura global del preámbulo encontramos que ya tiene un sentido importante y obedece a una concepción bastante coherente y lógica.

Ahora, no me ha gustado la respuesta de César en relación a la pregunta de Pedro respecto del preámbulo, porque en la reunión anterior César explicó con mucha claridad —creo que siguiendo a Javier Tajadura— sobre el significado moderno del preámbulo, que creo vale la pena que también lo discutamos un poco porque es importante, es realmente importante.

En la sesión anterior —y debe estar eso grabado seguramente— decía César con verdad que el preámbulo en primer lugar refleja la decisión política fundamental de una sociedad, siguiendo las ideas de Hegel y particularmente de Smith y en reacción contra el racionalismo jurídico o el kantismo que reduce el derecho solo a normas jurídicas, desvinculándolas por completo de la realidad social.

Y entonces este es el moderno concepto de derecho constitucional y las interpretaciones que hacen los tribunales constitucionales no se limitan simplemente a explicitar el alcance de las normas constitucionales sino que van enriqueciéndolas con los requerimientos que impone la realidad concreta.

El caso de los Estados Unidos y de la conquista de los derechos civiles es, quien sabe, diría yo el caso simbólico en esa materia, en que al margen del texto de la Constitución lograron hacer un salto gigantesco en el avance de los derechos civiles.

Pero en segundo lugar un preámbulo recoge los principios y valores, y creo que acá los recogió y podríamos recogerlos. Eso sin perjuicio de esta sugestión tan importante que ha hecho la comisión que preparó el trabajo de bases de la Constitución de dedicarle un capítulo. Porque aquí pondríamos los esenciales y en el otro se podrían recoger ya más sistemáticamente esos principios; pero con eso una vez más —sin decirlo dogmáticamente— estamos vinculando el preámbulo con el texto constitucional de un modo absolutamente total y el juez al interpretar tendrá que saber que allí está el principio inspirador de todo el sistema constitucional.

En tercer lugar, y creo que César que ahora no lo ha mencionado, pero en la reunión anterior lo dijo, el preámbulo es también un instrumento de integración nacional. Y por eso, esa mención por ejemplo a la historia del Perú, al carácter multicultural o pluricultural del Perú, etcétera tiene profundo acento.

Yo estoy totalmente de acuerdo con lo que decía Pedro en el sentido de que efectivamente las menciones de nombres pueden hacer suponer que omitimos alguno. Tal vez la fórmula sea mencionar a todos o a casi todos los próceres fundadores de la independencia, que son relativamente pocos y que a nadie inquietan y que por supuesto sobre el tema no va a haber nunca discusión.

Y una mención general como la que tiene el preámbulo de la Constitución de 1979, que además no ha olvidado —y creo que con mucho acierto— la larga lucha social de los héroes anónimos, que son los civiles que han luchado por el imperio de la libertad, los trabajadores en la defensa de sus derechos, etcétera. (7)

Y finalmente, hay otra cosa que creo importante que debió decir César hoy, y dijo en la otra reunión, una Constitución y el preámbulo tiene, lo dice en su proyecto César, podría no entenderse así, pero yo creo que no es necesario decirlo, cuando habla aquí del sentimiento constitucional destacándolo mucho.

Es cierto, el preámbulo de la Constitución lo que hace es simplemente recordarnos que el constitucionalismo es una forma racional de vida, de vida moderna, y que por lo tanto por ser una forma de vida tiene un sentimiento inspirador de vida. Ese el sentimiento constitucional la referencia a una norma fundamental, que como los Diez Mandamientos de la Ley de Dios, son igualmente exigibles a gobernantes y gobernados.

Entonces, en definitiva, creo que este debate ha sido realmente extraordinario, porque si tomamos de todos las iniciativas que se han hecho, se puede lograr insertar. En eso yo le pediría a César, que haga un esfuerzo, pero manteniendo la estructura, incorporar esos conceptos.

Una pequeña anotación tan sólo. Por ejemplo, esta referencia a los recursos naturales y a la preservación del medio ambiente, creo que no es indispensable que vaya en el preámbulo, porque hay un título en la Constitución —salvo que se vaya a omitir— de recursos naturales, y entonces ahí se puede aprovechar para introducir no como un principio sino más bien como una norma jurídica que para el caso importa lo mismo.

Entonces dejamos el preámbulo mudo, completo, para destacar así muy sistemáticamente estos grandes principios de modo tal que a los niños y al pueblo mismo pueden enseñársele y decírsele la síntesis final de la Constitución es más o menos esto, aquí están sobrando principios, etcétera.

Eso es todo.

No, en lo absoluto. A mí me parece una barbaridad. Perdone la expresión, perdón.

El señor LANDA ARROYO.— No, le preguntaba al Presidente Paniagua, como ya había finalizado su intervención, si él estaba de acuerdo con la supresión de la invocación a Dios.

El señor PANIAGUA CORAZAO.— No, en lo absoluto, porque yo digo lo siguiente, para comenzar. En la tradición histórica del Perú ha habido preámbulos, la verdad que se omitieron, me parece, a partir de la Constitución del 20 y del 33. Y todos los preámbulos siguiendo la Constitución de Cáliz, comienzan por hacer una invocación a Dios.

Si queremos de alguna manera mantener las tradiciones en el Perú y crearle a este país bases históricas a sus instituciones, una de ellas es la Constitución, mantengamos eso. Además, este es un país de creyentes católicos o protestantes en su gran mayoría. Entonces yo no veo porqué razón vamos heregizar nuestra Constitución.

El señor PRESIDENTE.— Yo quisiera interrumpir, si me permitieran, al Presidente Paniagua, muy brevemente, porque creo que hay una pregunta clave, que es la que ha planteado Víctor.

Yo diría, que si somos capaces de introducir elementos como los que han salido acá, en lo que actualiza el preámbulo, debiéramos mantenerlo, pero por respeto al mismo preámbulo y a los que hicieron el preámbulo, si se sacaran cosas esenciales sería mejor hacer la separación, que creo que lo ponía García. O sea, me gusta la fórmula de mantener la estructura e introducir algunos elementos fundamentales pero sólo algunos elementos fundamentales y de repente en ese caso si hay, no he entendido bien claro qué cosa es ese capítulo introductorio, porque, digamos, no es un articulado pero es un contenido más o menos del mismo nivel que el preámbulo.

Ahí quiero ponerles algunos ejemplos. En primer lugar, lo que ha dicho Paco sobre la pluriculturalidad estoy absolutamente de acuerdo. Yo planteé el tema en la Constitución del 93 y creo que es una de las pocas aportaciones que gané, o la única, la diversidad socio cultural, etcétera.

El señor .— (intervención fuera de micro)

El señor PRESIDENTE.— Diversidad, o sea, tiene que hacer referencia a lo étnico y cultural, eso tiene manera, además. Pero por ejemplo, lo que más valoro de la Constitución del 79 es lo social.

Es cierto que, por ejemplo, y esto está muy bien en una ayuda-memoria que nos ha entregado la Célula Parlamentaria Aprista, que hay que distinguir y precisar lo que son aspiraciones y lo que es exigible en lo inmediato. Pero justamente por eso, si por ejemplo nosotros sacáramos del preámbulo "ni explotados, ni explotadores" estaríamos desnaturalizando algo esencial a ese texto.

Yo parto de un principio, hay que introducir economía social de mercado, y parto de que una economía social de mercado, por definición, no es una sociedad de explotadores y explotados. Es decir, yo no comparto el concepto de lo que es explotación en marras, pero una economía en la cual desaparece la legislación laboral, en la cual desaparecen derechos reales, en la cual desaparece educación y salud capaz de ponernos iguales en el punto de partida, esa no es una economía social de mercado.

Entonces, ahí hay un problema, porque efectivamente el neoliberalismo, en muchos de sus vertientes, niega lo social, niega, no existe lo social.

¿Qué dice Hage? Acá lo dice en una conferencia en el Perú: "Lo que yo quisiera dejar como último legado a los hombres de mi tiempo es que entiendan que justicia social es demagogia." ¿Por qué? Porque la justicia la hace el mercado. Que yo sepa en el mercado más bien lo que se ve es que el pez grande se comete al chico.

Entonces, creo que en ese contexto, que es un contexto que tiene muchos defensores en el momento actual, quitar por ejemplo eso del preámbulo tiene un contenido específico y se va a contrastar este preámbulo con el otro preámbulo.

Entonces, yo por eso y otros elementos, pienso que debiéramos tener muy clara los cinco, seis u ocho elementos que debemos agregar y ver cómo se hace una, cómo queda redactado un preámbulo donde se le hagan añadidos, me parece, clave el de la igualdad, por ejemplo. Y estoy seguro que ahí nos vamos a dar cuenta si eso puede ir así o si es preferible separarlo y hacer el agregado en otro texto, que es lo que entendí de la otra fórmula.

En todo caso yo no tengo, incluso, problema con que haya introductoriamente de una mención en referencia a ese preámbulo y a esa Constitución; o sea, yo no he estado de acuerdo ni estoy de acuerdo con las tesis que señalaban que había que reponerla, pero no tengo ninguna duda del rol histórico que tiene y los elementos de continuidad que nosotros tenemos que rescatar.

Una segunda cosa que me ha quedado muy, que me ha impactado mucho es la discusión, todo el tema seguridad y la forma en que Víctor lo planteaba, en el fondo seguridad es el origen del Estado, no del estado de derecho, del Estado. La gente se agrega y acepta una autoridad incluso tiránica por miedo a la agresión externa. ¿Y qué tenemos acá? tenemos acá un elemento complementario que lo hemos tratado en esa reunión del martes, que es la informalidad como estilo de vida donde parece absolutamente normal violar la ley, parece absolutamente normal cuestionar práctica y cotidianamente cosas elementales del estado de derecho.

Entonces, si nosotros lográramos plasmar eso, creo que sería muy importante, no solamente en el articulado, sino en esta parte introductoria donde dejo abierto quizás con las intervenciones de ustedes, se pueda tener más claro qué es lo que se puede hacer en el caso que sean muchos los cambios, vamos a ver después en la desgravación, cuánto le hemos puesto, pero yo tengo listados más de diez elementos.

El señor CATERIANO BELLIDO.— Sí, aunque no es el tema y creo que esto será discutido cuando veamos el tema referido al régimen económico, pero cuántas atrocidades también se han cometido en nombre de la justicia social, y cuántas medidas bárbaras en contra de los más pobres se han cometido en el ámbito económico cuando el Estado ha actuado como el actor principal en el campo económico, y cuando el Estado no sólo se ha comido al pez gordo sino a los peces chicos, cuando el Estado no cree en el mercado, cuando el Estado interviene en la economía permanentemente, y cuando el Estado quiebra y hace más pobres a los pobres.

O sea, creo que el mundo de hoy con todas sus ventajas y desventajas, está yendo hacia un régimen económico en donde prima una economía libre basada en el mercado.

Naturalmente, hay sectores, hay doctrinas, como la social cristiana que cree que debe haber una intervención, una participación subsidiaria en el mercado cuando el mercado no regula adecuadamente.

Pero yo creo que el mercado es la base de una economía libre y democrática, y que precisamente ese Estado gigante, intervencionista que toma las decisiones al margen de los ciudadanos, al margen de la igualdad ante la ley.

Creo que el concepto de igualdad es claro y fundamental, pero el concepto de igualdad ante la ley; y de otro lado, uno de los dramas de las democracias latinoamericanas, sino son de las peruanas, es que en muchos casos hemos garantizado las libertades políticas pero no las libertades económicas, que fue la experiencia militar durante la dictadura de Velasco. La creación de un Estado intervencionista que ahogó a la iniciativa privada, que auyentó el capital externo. Claro que se podrá utilizar como defensa que en ese momento las ideologías eran otras, que no había caído el Muro de Berlín.

Pero yo creo que una economía debe ser libre basada en el mercado donde se garantice la propiedad privada, donde la iniciativa individual sea la fuente generadora de la riqueza, creo que es un aspecto fundamental.

El señor ADRIANZÉN MERINO.— Siguiendo el sistema propuesto por la del 79, digamos, quisiera insistir, leyendo nuevamente que hay un esquema ¿no es cierto? hay una propuesta más allá de mi discusión con Dios, pero en fin.

Creo que son unos estados seculares, laicos.

El señor PRESIDENTE.— Pero yo lo he visto disfrazado de obispo, pero además en la obra de Guillermo Poiperano.

El señor ADRIANZÉN MERINO.— Es cierto, pero creo que es casi como principio, el trabajo, la justicia, creo que falta legalidad y creo que falta respecto a la diversidad. (8) Uno puede sumarle una, no sé, pero creo que de repente la diversidad me parece, además de la legalidad, un concepto complementario a la de la igualdad, que me parece fundamental.

Yo estoy de acuerdo que sería que la economía, como dice la del 79, está al servicio del hombre. Porque fíjese, toda economía es social, hasta la (?) es social ¿no es cierto? Entonces el concepto de social de mercado es en realidad, es decir, una economía de mercado al servicio del hombre y la sociedad, y no al servicio de la ganancia, absolutamente. Porque así como se menciona a nombre de la justicia social se cometieron atrocidades, ahora están cometiendo atrocidades a nombre de la libre competencia del mercado, sino fíjense en las cifras del Banco Mundial y el BID respecto a la desigualdad mundial.

Entonces, creo que eso hay que discutirlo bien, a mí me parece. Creo que la economía debe estar al servicio de algo, y si el hombre es el fin supremo del orden constitucional o de la Constitución, la economía debe estar al servicio de ese fin supremo que es el hombre.

Y creo que el carácter de economía, o sea, el apellido de la economía se fije en función a los derechos.

O sea, me parece que no hay que esperar un rótulo, por una palabra, sino que yo creo que está contenido en los derechos.

Si tú propones respeto a la propiedad privada, si pones la libertad económica, o qué sé yo, en los derechos, eso define el carácter de la economía.

Entonces, yo creo que lo que hay que destacar acá no es tanto el mercado sino que el fin de la economía es el hombre, o sea, es el bien de la sociedad. Además, es un dicho bien pensado, así fue imaginado por Smith, porque finalmente para Smith lo que hacía el mercado era evitar el egoísmo de los empresarios. Basta leer la riqueza de las naciones para darnos cuenta que inclusive bajo el concepto más puro liberal de Drak Smith, el mercado protegía a los hombres del egoísmo de aquellos que concurrían al mercado. Por eso es que crea el mercado desde el punto de vista de la actividad económica, que hubo protección, no como un mecanismo que promueva el egoísmo económico, de mi punto de vista.

Otras de las citas si quieren, este problema del mercado y la riqueza de las naciones, y en el sentido, en el concepto, la economía está al servicio del hombre y no al servicio del mercado; o sea, al revés, el mercado está al servicio del hombre por la protección de concluir los egoísmos y generar una especie de bien superior.

Entonces, yo creo que acá hay una labor, digamos, de exagerar el rol del mercado que yo no (?) en absoluto, por supuesto, pero sí me parece una economía al servicio del hombre, sí me parece fundamental.

Dos. Creo que lo que se funda es una república, no es un estado democrático. O sea, es una república basada en estado democrático, y creo yo es la unidad del Estado no es la unidad de la república. Lo que interesa en el párrafo la del 79 ¿no es cierto?

Yo insisto en el concepto república, o sea, me parece fundamental, por ejemplo, democracia que república. Hay república están basadas en otras cosas, que hay que separar democracia de la república, y definir sobre todo valores republicanos desde el punto de vista político.

Eso básicamente insistiría no sé en qué momento, que la procedencia, yo insistiría en la procedencia de la cultura peruana, creo que eso para mí es clave eso como un rescate fundamental mediante nuestra identidad, básicamente eso.

El señor PRESIDENTE.— Paco Miró Quesada, ha propósito, antes para no olvidarme, porque después me olvido.

Quería hacer dos inclusiones, invitando a dos grupos de trabajo: a Paco Miró Quesada, padre, al grupo Derechos Humanos, que creo que sería el grupo inicial, derecho de la persona, y siempre se pone el párrafo de que cualquier grupo que le interese; y Armando Zolezzi pero estableciéndole un canal para que pueda expresarse por escrito; o sea, porque está con un problema acá.

Okay, adelante.

El señor MIRÓ QUESADA RADA.— Sí, el Presidente Paniagua ha hablado de una transformación del mundo moderno como consecuencia de una revolución que en el hemisferio es una revolución humanista, una manera distinta de ver el mundo, y que eso en mi concepto se expresa en lo que a nosotros entendemos por liberalismo, de alguna manera, pero liberalismo en cuanto que a constituido un gran aporte para una manera distinto de concebir a la sociedad y el mundo, y en términos políticos, eso se expresa en democracia.

Y hay que se podría establecer una distribución entre liberalismo y capitalismo.

Lo que sucede es que en el transcurso, en el curso de la historia se han ido juntando algunos elementos del capitalismo en la ciudad sumidos dentro del marco global de la ideología liberal por esos elementos de la libertad que están en el liberalismo.

El liberalismo es burgués en el sentido clásico de la palabra, en cambio el capitalismo es consecuencia de un proceso mucho más complejo de industrialización.

Voy a esto, porque ahora, por ejemplo, y se ha mencionado a Haeck, por ejemplo, que habla de liberalismo donde también Beto ya lo ha dicho, que aquí en el Perú se ha aplicado, ¿y qué tenemos? desempleo, aumento del desempleo.

Durante la época del gobierno del arquitecto Belaunde, los años 80, había un desempleo del 30%, subió posteriormente más o menos al 45%, y posteriormente, ha aumentado, estos desempleos y subempleos en términos generales, y evidentemente no han habido resultados más allá de que entendemos que el ser humano no debe estar al servicio de la economía sino la economía al servicio del ser humano.

Y otro aspecto está relacionado como consecuencia lógica de lo que estoy diciendo la concentración de la riqueza, que es la aplicación del modelo liberal, en este momento la riqueza está concentrada en un 3%.

Yo me temo, creo, que este modelo neoliberal está en un serio proceso de deterioro a nivel mundial, no los valores del liberalismo pero sí la aplicación de un modelo económico que parece que está cumpliendo un ciclo histórico.

Yo digo esto porque si nosotros comparamos a los liberales clásicos, por ejemplo, a Rousseau con Haeck. Rousseau habla del discurso de la desigualdad, y precisamente Rousseau es el primero en plantear que el origen de la desigualdad está en la propiedad privada y en la concentración del Estado. No lo está diciendo Mark, ni Lenin, lo está diciendo probablemente el exponente más genial del pensamiento liberal junto con John Locke.

Pero más allá de esas categorías de los cuales es el origen de la desigualdad, etcétera, sin duda está presente como parte de la historia de la democracia y posteriormente del constitucionalismo que encaja en el siglo XVIV, en este proceso, incorporar en los textos constitucionales y en los preámbulos estos principios, como son principios de hablar y el principio de libertad.

Yo no quiero, Pedro, entrar, porque realmente el tema que estamos planteando acá es muy sabroso, pero me tendrán que permitir, el concepto de justicia social es un concepto profundo. Es cierto que claro probablemente muchos han utilizado mal la palabra justicia social, y en nombre de la justicia social se han cometido muchos crímenes, y también a veces utilizan la palabra democracia.

Por ejemplo, Fujimori utilizaba la palabra democracia y cometió muchos crímenes. O sea, ya es el uso de conceptos que tienen gran valor ético y que son mal manejados, o son usados por personas que se contradicen, que violan esos principios. Y es obvio que quizá no es que a nombre de la justicia social se ha cometido muchas atrocidades, sino, creo, todo lo contrario, que se han cometido muchas atrocidades a pesar del valor y del ideal de justicia social que buscamos todos los seres humanos.

Y también algo que no quiero ser reincidente, pero el concepto de medio ambiente.

Creo que sí debemos de detenernos en el preámbulo, porque eso está vinculando, ese es una expresión de lo que hay ahora en el mundo moderno.

Hace unos años atrás el concepto no era tratado. Los constituyentes de la época no tenían porqué entrar en esa temática, pero ahora sí, ahora es una necesidad, es una necesidad vital para los pueblos y para las naciones.

Tenemos el problema de la capa de ozono, o sea, esto no es broma, es algo que el Estado y la sociedad debemos de proteger nuestro contexto. Es decir, porque al fin y al cabo los hombres somos parte de ese medio ambiente.

Claro, ya no tanto como el hombre primitivo, que estaba más inserto pero de todas maneras estamos vinculados a un proceso que nos relaciona con la naturaleza. No vaya a ser que a futuro tengamos que irnos a otros planetas porque hemos destruido el nuestro.

Yo creo que es más que una norma. Yo entiendo lo que se quiere plantear, pero es que muchas cosas que están aquí en el preámbulo se van a poner como normas. Por ejemplo, "el hombre es el fin supremo de la sociedad y el Estado" lo que dice que está en el preámbulo también más probablemente, entiendo, estará en una norma.

Es un principio la defensa del medio ambiente porque eso va a servir para proteger al ser humano y para que pueda convivir con una naturaleza que le sea pues más agradable y más adecuada a esas necesidades, a sus propias necesidades.

El señor PRESIDENTE.— César Landa.

El señor LANDA ARROYO.— Me parece importante lo que se viene señalando en el sentido de que el preámbulo del 79, que nos inspira, tiene la estructura y que vértebra la sociedad y el Estado peruano, y que si bien podría, desde ya, actualizarse y modernizarse, debe mantener la identidad de su estructura lógica y conceptual con los añadidos que sean necesarios en función de las demandas y necesidades contemporáneas.

Desde esta perspectiva es claro que hay un conjunto de principios y valores que dan sentido de unidad a la sociedad peruana y que se proyectan en la parte normativa, y que desde el punto de vista puntual, que se ha ido señalando en las distintas intervenciones, me parece que vale la pena complementar en efecto afirmando este carácter de la diversidad cultural, en fin, con los tonos que se han planteando. El tema también de afirmar como principio junto a la justicia, el trabajo de la nación de igualdad, que es un elemento constitutivo de un Estado que se busca fortalecer democráticamente.

El otro tema también relativo a la fórmula de una economía social de mercado quizá integra pluralistamente, porque dado este punto yo creo que la condición debe en el preámbulo establecer un modelo no cerrado sino más bien de una sociedad abierta y dinámica de cara al futuro en transformación, recogiendo, evidentemente, la experiencia de la Constitución histórica del Perú, pero también dejando pistas para que se desarrolle los modelos en lo económico, en lo social o en lo político, dentro de las pautas, obviamente, valorativas que se plantea de democracia. (9)

Ahora, el tema de otro lado puntual que se ha formulado en torno a si los recursos naturales, por ejemplo, me parece que es uno de los temas que precisamente, modernamente se va incorporando en constituciones latinoamericanas y claro, no se trata solamente de hacer una suerte de modernización por modernización sino que tenga algún sentido que se expresará desde ya en la parte normativa de recursos naturales. Pero como decía el profesor Lucas Verdú, y antes se ha estructurado el estado de derecho sobre la base de la relación sociedad y Estado, y luego se ha incorporado la variable social donde se incorpora lo que se llama la Constitución económica. En el presente, en el futuro se incorpora la cuarta variable que es la naturaleza.

Entonces, la articulación sociedad, estado, economía y naturaleza empieza a considerar los fundamentos de un nuevo Estado avanzado a futuro, y podría ser un poco alejado de nuestra realidad, pero creo que las evidencias de un mal manejo del tema del medio ambiente podría, no superarse en la norma, evidentemente, pero sí establecer algún lineamiento sin que altere la estructura básica, el preámbulo del 79 cara a la solución de este tema o problema.

De otro lado, evidentemente, que hay en algunos puntos que es importante reforzar, quizás en el tema de los próceres que se mencionaban, por Pedro, claro, son tantos por un lado los próceres que han forjado la república que a veces, en efecto la mención de uno puede restar mérito a otros. Por ello, o a veces o se nombra a todos o no se nombra a ninguno, pero creo que podría también ser un poquito no exactamente mezquino, pero limitado, de mencionar solamente a uno.

En todo caso si se puede hacer una mención, en la mención, perdón, de los padres fundadores, digamos, de la república, mencionados son aquellos que precisamente la forjaron en su momento de nacimiento, en tanto que el desarrollo de la república ha tenido destacados personajes, como Sánchez Carrión, entre otros, que puede incorporarse en una breve relación pero que podría terminar siendo interminable, que ese es la gran cuestión o peligro.

Otro tema me parece también importante es el relativo a la afirmación de la identidad nacional, la cultura, en la medida en que como bien a planteado Héctor, depende de la pregunta del bolivariana de quiénes somos y a dónde vamos, depende pues cómo nos identifiquemos y de dónde prevenimos.

Entonces, me parece importante sí precisar, afirmar este carácter histórico que además la doctora Rostworowski también lo planteaba muy claramente en la sesión de la semana pasada.

Y para terminar, diría que el tema de las normas de convivencia en este caso latinoamericanas es importante, evidentemente, afirmarlas y en el marco de esta globalización. Y ciertamente que si bien los proyectos de globalización hoy por hoy no se resuelven o no encuentran salidas únicamente en el orden de los estados. Creo que también una invocación a la integración de los pueblos siempre es importante, sobre todo si postulamos que la democracia también debe globalizarse y no únicamente la economía, por ejemplo.

Eso quería puntualizar.

El señor PRESIDENTE.— Pedro Cateriano, y después Víctor García Toma.

El señor CATERIANO BELLIDO.— No quiero entrar en una polémica sobre el tema económico, pero creo que algunas cosas que se han dicho no se ajustan tanto a la verdad.

Creo que el oyente demuestra el fracaso, con la caída del Muro de Berlín, de las economías colectivistas, del Estado intervencionismo, del intervencionista, ante los ojos del mundo esos esquemas donde el Estado ha sido el gran actor de la economía, donde además concentraba el poder político, oprimió más a los pueblos, hizo más pobres a los pobres. O sea, eso sí está demostrado, el fracaso del Estado como gran actor en la economía.

Ahora, yo sí discrepo y tengo que decir, que no encuentro nada de liberal en la política económica que aplicó el señor Fujimori, ni en lo económico, ni en lo político, es todo lo contrario.

El señor Fujimori recortó la libertades políticas, manipuló la libertad económica a su antojo. Lo que hubo fue eso sí prácticas mercantilistas.

Entonces, grave daño se hace al pensamiento liberal al acreditarle a Fujimori o a Pinochet, que fueron liberales.

Ahora, otra cosa sí hemos vivido acá en el Perú, y creo que no hay que irnos muchos años atrás. Es el Estado empresario que ocasionó el caos económico, la quiebra del Estado, cosa que en pocos países no ha ocurrido, el quiebre del Estado, que llegamos a una situación de quiebre económico, como está ocurriendo ahora en la Argentina. Y que desgraciadamente fue un criterio económico que primó no sólo en el Perú sino en Bolivia, en donde la inflación, la impresión del billete, el manejo descontrolado de la economía hizo más pobres a los pobres del Perú.

Entonces, eso es algo evidente, algo concreto. Podemos recurrir a las estadísticas del Banco Central de Reserva, lo que significó en retraso, en caos económico para el Perú la aplicación de políticas económicas en donde el Estado era el actor principal, donde las decisiones económicas se tomaban en base a criterios políticos. ¿Y eso qué ocasionó?

O sea, ahí no sé cuál es el liberalismo que fracasó, ahí lo que fracasó fue la ejecución de políticas económicas al margen de los criterios que sustentan a una economía social de mercado, a una economía libre, donde no se respetó la propiedad privada, donde se acosó al empresariado nacional, donde al empresario se le veía como un enemigo del Estado, como un adversario político. Todo eso hemos visto.

Además, no sólo persecución al empresario, que se dedicaba a la banca, a la manufactura, también al empresario que tenía medios de comunicación, al empresario que se dedicaba a la televisión, al empresario que tenía diarios, ese Estado los confiscó, ese Estado los amenazó, ese Estado los persiguió, ese Estado que se denomina liberal. Yo no entiendo a este gobierno liberal...

El señor LANDA ARROYO.— Perdón, ese Estado, ¿me permite? es que ese Estado también le dio dinero cuando un banco iba a quebrar y los protegió. Protegía intereses de grupo de poder económico.

El señor CATERIANO BELLIDO.— Sí, pero nadie está asumiendo acá la defensa de Fujimori, ni mucho menos.

El señor LANDA ARROYO.— No, no te estoy diciendo eso sino que estoy yendo al objetivo, Pedro, así como estás hablando de ejemplo que probablemente haya habido manejo mercantilista dentro de un modelo ideológico neoliberal en Fujimori, hay que ver la otra contraparte. No te estoy diciendo que tú estás defendiendo a los banqueros, ni nada de eso, por favor, jamás lo he pensado.

El señor CATERIANO BELLIDO.— Lo que sigue siendo son criterios que mantienen en vigencia una libertad económica.

Cuando hubo el intento de estatizar la banca, las empresas financieras, por supuesto, que defendí el derecho a la propiedad privada, pero cuando el señor Fujimori toma el canal del señor Ivcher basado en criterios políticos de persecución política, no vamos a decir porque ese fue un régimen que aplicó una política liberal. Por el contrario, esas políticas ahuyentaron al inversionista nacional, ahuyentaron, establecieron un régimen de inseguridad jurídica.

Una economía libre tiene que tener un sustento de seguridad jurídica no de arbitrariedad, no de intervención.

Entonces, no sé, yo no lo veo claro, por lo menos.

El señor PRESIDENTE.— Víctor García.

El señor GARCÍA TOMA.— César ha incluido dentro del proyecto un aspecto que parece interesante y que creo que incluso habría que ampliarlo, es la referencia que se hace a la efectiva responsabilidad de quienes ejercen la función pública.

Creo que ahí habría considerar la responsabilidad que tienen los funcionarios públicos como representantes de las expectativas y condiciones populares de ser fieles a ese mandato y del compromiso que tienen de que los valores, principios y derechos que concede la Constitución a través de su actividad se puedan ir materializando en la práctica.

Entonces, me parece que debería ahí desglosarse algo sobre eso.

Y en relación al tema de la subordinación de las Fuerzas Armadas al poder civil.

Creo que también habría que hacer una alusión, o ser consecuente con el legado, por ejemplo, de grado, en el sentido de respeto a la ley, o sea, emplear no solamente el hecho de la subordinación sino el compromiso de respeto a la Constitución y a la ley. Esos de los males que hemos tenido en el país.

El señor PRESIDENTE.— Francisco Miró Quesada.

El señor MIRÓ QUESADA RADA.— Yo creo que la discusión económica debe pasar a otro momento, porque son temas interesantes.

Habría que precisar en su momento oportuno, pero yo quería solamente decir lo siguiente.

No es cierto pues que el liberalismo haya contribuido al desarrollo, salvo el caso norteamericano, pero en Europa después de la Segunda Guerra Mundial, se aplicó un modelo que no era estrictamente liberal.

Es cierto que Keynes es un conservador, pero Keynes plantea todo un manejo de una estructura de la economía del Estado para poder salir de una crisis económica, esto está vinculado también con la economía social de mercado.

Lo que desarrollo a Europa no fue solamente la libre competencia, fue la economía social de mercado en donde el Estado entró, participó, reguló en función al interés social, y finalmente, esto dio origen a un proceso, que todos conocemos como Estado bienestar que si bien en los años 80 hubo un colapso, no exactamente un colapso, por decir, una crisis, y ahora está recuperándose, también contribuyó al desarrollo, por ejemplo, de Alemania, de los países europeos en general, de Francia.

¿Por qué? Porque se planificó y eso hace la importancia de la (10) incorporación de lo social en el mercado.

Yo creo que es muy biológico decir que con la aplicación de una economía de mercado el mundo desarrolló. No fue así y por eso se habla economía social de mercado, donde si fuera el Estado, porque todos sabemos bien cuáles son nuestras posiciones, nadie está defendiendo pues un Estado totalitario, de tipo soviético, etcétera, sino simplemente definir el rol y la función del Estado no solamente en cuanto a la organización de la estructura política, sino el rol y la función del Estado en el marco de una dinámica económica.

Y si buscamos un Estado de servicio, eso va a ser lo fundamental; porque si no tenemos un Estado de servicio, no vamos a lograr ese objetivo del bien común. Entonces, hay que ver la forma cómo el mercado, que funciona debe estar íntimamente relacionado con un conjunto de principios y valores, donde el Estado debe salir a proteger esos valores, esos principios, o como dice Beto, si es que el mercado predomina sobre la persona, evidentemente vamos a tener una sociedad donde hay explotado y explotadores, la discusión técnica económica será para otro.

El señor ANDRIANZÉN MERINO.— Fíjese, el problema desde el punto de vista no es un debate si es que Fujimori liberal o Velasco es estatista. Claro, es imposible, cada uno tiene su visión de las cosas.

Lo que yo sí defiendo es lo que dice el preámbulo del 79, porque mi tesis es la siguiente: hasta el mercado está al servicio del hombre. Entonces, lo genérico es que la economía esté al servicio del hombre. Insisto en mi tesis; o sea, cuando Smith imagina el mercado, lo imagina con un mecanismo de protección de los consumidores frente al egoísmo de los productores.

Y, por tanto, el mercado aparece como un mecanismo que constriñe, restringe el egoísmo, según Smith, natural de los hombres; y, por tanto, en la visión que tiene el Smith de la economía de mercado, es que la economía está al servicio del hombre, pues.

Claro, y ese es fundamental entenderlo, para mí el debate sí es economía del mercado o no, es otra fase de instrucción. Lo que hay que definir es el principio de rector.

Y eso me parece fundamental que se entienda que el principio de rector es una economía al servicio del hombre. Hay gente que cree que la mejora economía al servicio del hombre es la economía del mercado, hay otra gente que puede decir es la economía cooperativa, pero lo que interesa es que el principio esté por delante. Eso sí me parece fundamental entenderlo para el preámbulo, porque yo puedo decir: Bueno, si uno lo pone apellido a la economía, por qué no le ponemos apellido al Estado; entonces, yo quiero un Estado socialdemócrata pues, ¿no es cierto?, y la discusión es interminable.

Claro, lo que te quiero decir, por es que Smith plantea el concepto de República. El concepto de República me parece que es inclusive más genérico que se basa en un Estado democrático.

El señor LANDA ARROYO.— El consenso social existió y creo que se mantiene, y eso me parece que es importante concretizar.

O sea, yo creo que las naciones históricas de repúblicas, ciudadanía son totalmente válidas, pero además concretizarlas en las fórmulas contemporáneas y hacia futuro, porque el modelo económico social de mercado, el Estado social de derecho, creo que son por lo menos en la hora actual concepto instituciones ciertamente abiertas que permiten un juego democrático, que es que lo debería asegurar el preámbulo para la alternancia en el poder una apertura ideológica que sobre la base la democracia y la Constitución en una República de ciudadanos pueda haber un ejercicio del Gobierno sobre la base constitucional, que no se necesite, que se modifique la Constitución para que se pueda implantar un nuevo gobierno como sucedió, por ejemplo, totalmente fuera de la lógica democrática con el gobierno de Fujimori, pero que históricamente ha ocurrido que algunos regímenes que han llegado por rebeliones, guerras civiles o insurrecciones han girado el marco constitucional para adecuarlos a sus intereses transitorios.

Entonces, creo que un tema sería precisamente que el marco constitucional del 79, que es sumamente consensual, como mencionaba ya Valentín, y que se mantiene creo que un horizonte histórico hacia el futuro hay que ajustarlo sin romper ese equilibrio que se logró y más bien afinando, digamos, las instituciones futuras para que por ahí puedan transcurrir los procesos políticos por lo menos en el largo plazo de lo que se pueda visualizar del momento actual.

El señor PRESIDENTE.— No sé si por la necesidad de ir acabando, pero yo de lo que estoy convencido es que una carta constitucional no nos puede ni delinear el modelo económico, tiene que ser abierta, pero sí y especialmente el prólogo tiene que enfatizar aquello que entre otras cosas vincula economía y sociedad, entonces, por eso sí creo que es pertinente el debate, mas no llegar al detalle de la evaluación de los procesos históricos porque en eso siempre van haber más discrepancias que las que pueden haber en un preámbulo o en un texto constitucional.

En cualquier caso, yo tengo la impresión que hemos cubierto en la discusión y lo vamos a poder evaluar con la transcripción, hemos cubierto un primer debate. Creo que tendríamos que encargar a una persona o dos personas un texto con los elementos que salen de este debate y luego reunirnos en torno a ese texto.

Le planteaba a Valentín que fue señalado en la reunión pasada para que se ocupara del asunto, creo que César también lo ha trabajado. Valentín me dice que va a viajar en 4 días, pero de repente pueden conversarlo y luego desarrollarlo pero con relación libre entre ustedes, o sea no es necesario que acá se acuerden, pueden trabajar con Víctor, con Paco, los puntos que vea, pero responsabilizar.

Entonces, específicamente a César con el apoyo mientras que esté Valentín acá y lo que ustedes planteen.

Yo creo que tendríamos que ver un par de cositas más.

Todo lo podemos sacar de la grabación, ese es la ventaja, porque yo no logro anotar todo porque mezclo por otro lado lo que yo trato de decir. La desgrabación para mañana, hoy no sé si han sacado las copias, pero hoy tenemos ya la del jueves.

Bueno, este es la primera discusión sobre preámbulo, éste repartirla mañana, aunque sea tarde. Y lo que les iba a proponer es lo siguiente: El jueves nosotros deberíamos entrar al punto dos del esquema que planteó César, que lo tenemos acá, el punto era "qué queremos" y ahí entraban modelo de sociedad, forma de Estado, etcétera.

Hay un problema ocasionado también por César y que me ha pedido hace tiempo, admito antes del grupo, que esté en un panel sobre democracia y telecomunicaciones que es el jueves a las 7. El único problema que veo, no digo que no se pueden reunir sin mí, pero por lo menos supongo que los dos no estaremos.

En todo caso, esa reunión está prevista a las 5, también es posible que yo me vaya a las 6 y 30, pero lo que no sé es si la continuidad funciona, porque no tenemos todavía o recién en este momento tenemos, sí tenemos un día de por medio, el jueves acá es un día muy complicado porque hay una Comisión Permanente donde van a desfilar todos los tránsfugas, es la acusación constitucional; pero parece que va a ser pues interminable porque cada uno tiene derecho a 20 minutos. Pasémoslas al martes y esta semana tenemos la instalación de todos los subgrupos, o sea, por ejemplo, el jueves precisamente se instala uno de ellos, mañana en la tarde nos instalamos nosotros el subgrupo tres, mañana entiendo que hay otro, y falta régimen electoral, me parece.

Suspendemos el jueves y nos reunimos el martes con lo que haya de prólogo, y tú me dices si es que tú ves que no llegas, ponemos el martes el segundo punto de la discusión para terminar a qué queremos y cómo hacerlo.

El señor .— Un asunto, para incorporar personas a nuestros grupos, lo hacemos acá a la mesa, porque he analizado y faltan médicos.

El señor PRESIDENTE.— Muy bien, hemos acabado.

—A las 19 horas y 44 minutos, se levanta la sesión.